Perder el empleo, enfrentar una emergencia médica o simplemente atravesar una crisis económica puede convertir el pago de una deuda en una carga difícil de sostener. En medio de esa situación, una de las preguntas más frecuentes es si las obligaciones financieras tienen fecha de caducidad y qué ocurre cuando una persona ya no puede seguir pagando.
La respuesta es sí, pero no de la forma que muchos imaginan.
Según explicó a METRO ECUADOR, la abogada, mediadora y magíster en Derecho Constitucional, Lizette Erazo, la legislación ecuatoriana contempla la figura de la prescripción de las deudas, aunque los plazos varían dependiendo del tipo de obligación.
¿Después de cuánto tiempo prescribe una deuda en Ecuador?
Aunque existe la creencia de que una deuda desaparece automáticamente con el paso de los años, la realidad jurídica es más compleja.
“Por regla general prescriben en 10 años contados a partir del día siguiente a la fecha de pago existe una excepción en el caso de que la deuda se encuentre contenida en un título ejecutivo en cuyo caso prescribe en 5 años”, explicó Erazo.
Esto significa que una obligación financiera común puede mantenerse vigente durante una década antes de que opere la prescripción. Sin embargo, cuando la deuda está respaldada por un título ejecutivo, el plazo se reduce a cinco años.
Ignorar la deuda puede empeorar el problema
Para muchas personas, la reacción inicial frente a una situación financiera complicada es evitar llamadas, correos o cualquier comunicación relacionada con el pago pendiente. Sin embargo, esa estrategia puede terminar generando mayores inconvenientes.
Erazo recomienda actuar desde el primer momento en que aparecen dificultades económicas.
“Lo más importante es no ignorar el problema. Cuando una persona advierte que tendrá dificultades para cumplir con sus pagos, debe comunicarse inmediatamente con el acreedor para buscar alternativas de solución evitando una reestructuración de la deuda que lamentablemente y en muchos casos a servido para que se noven las deudas con aplicación de interes sobre interes, podria ser ampliación de plazos o acuerdos de pago. Actuar de manera temprana suele evitar mayores intereses, gastos de cobranza y eventuales acciones judiciales”.
En otras palabras, mientras más rápido se busquen soluciones, mayores serán las posibilidades de evitar que la deuda crezca por intereses o que termine en instancias legales.
¿Conviene negociar antes de llegar a juicio?
La especialista considera que sí.
De hecho, asegura que alcanzar acuerdos directamente con el acreedor suele ser la salida más eficiente para ambas partes.
“Sí. La negociación directa siempre es la alternativa más recomendable. Un acuerdo alcanzado entre las partes suele ser más rápido, menos costoso y más beneficioso tanto para el acreedor como para el deudor. Además, permite encontrar soluciones adaptadas a la realidad económica de la persona y evitar procesos judiciales que pueden extenderse durante meses o incluso años”.
¿Pueden enviarte a prisión por no pagar una deuda?
Este es uno de los temores más comunes entre quienes enfrentan problemas financieros.
No obstante, la legislación ecuatoriana es clara sobre este punto.
“Las únicas deudas que en caso de incumplimiento generan la privación de la libertad del deudor son las deudas de alimentos”, aclaró Erazo.
Es decir, las obligaciones bancarias, préstamos personales, créditos comerciales o de consumo no pueden llevar a una persona a prisión por falta de pago.
Cuándo una deuda puede terminar en embargo
Aunque no exista riesgo de cárcel, sí hay escenarios en los que un incumplimiento puede derivar en la pérdida de bienes.
Según la jurista, esto puede ocurrir:
“Cuando no se cumple la orden de un juez en la que ordena el pago”, o
“Cuando una entidad publica persigue el cobro vía coactiva”.
Por ello, los expertos recomiendan no desatender notificaciones judiciales ni procesos administrativos relacionados con obligaciones pendientes.
¿Cuántas cuotas vencidas se necesitan para enfrentar una demanda?
Contrario a lo que muchas personas creen, no existe un número mínimo de cuotas impagas para que una deuda sea exigible.
“En la práctica no existe un mínimo de cuotas, pues la obligación se hace exigible vía judicial o extrajudicial desde el día siguiente a la fecha límite del pago”, señaló Erazo.
Sin embargo, la especialista explica que iniciar un proceso judicial suele representar costos importantes para las entidades acreedoras.
Por esa razón, en muchos casos las instituciones optan por vender las carteras vencidas a empresas especializadas en recuperación de deudas.
Lo que las empresas de cobranza no pueden hacer
Uno de los aspectos que más controversia genera son los métodos de cobro utilizados por algunas compañías.
La Ley Orgánica de Defensa del Consumidor establece límites claros.
“En la cobranza de créditos, el consumidor no deberá ser expuesto al ridículo o a la difamación, ni a cualquier tipo de coacción ilícita ni amenaza de cualquier naturaleza, dirigida a su persona, por el proveedor o quien actúe en su nombre”, recordó la experta.
Además, las empresas de cobranza no pueden realizar llamadas o mensajes de forma ilimitada.
“Las empresas de cobranza contratadas por los proveedores, que realicen gestión de cobro vía telefónica, mediante mensajes, llamadas o correo electrónico, no podrán hacerlo más de una vez al día, mediante el mismo mecanismo, ni en un horario previo a las 7h00 o posterior a las 20h00, ni en fines de semana o feriados, ni desde un número de teléfono no identificable”.
La ley también prohíbe el hostigamiento y el contacto con terceros que no sean deudores, codeudores o garantes.
¿Pueden ir a tu casa o llamarte al trabajo?
La respuesta es no.
“En Ecuador, las empresas de cobranza o estudios jurídicos no pueden acudir a tu domicilio ni a tu lugar de trabajo a exigir pagos. Esta práctica se considera hostigamiento. Las gestiones de cobro extrajudicial solo están permitidas mediante llamadas telefónicas, mensajes o correos electrónicos”, enfatizó Erazo.
Sobre la posibilidad de contactar a una persona en su empleo para exigir el pago de una deuda, la respuesta de la especialista fue categórica:
“No”.
Cómo saber si tienes una demanda judicial
Quienes sospechen que existe un proceso en su contra pueden verificarlo de manera gratuita.
“Mediante la revisión del sitio web de consulta de causas de la función judicial, poniendo sus datos nombres o número de cédula”, explicó la abogada.
La consulta puede realizarse a través del portal oficial de la Función Judicial.
El consejo más importante para evitar problemas con las deudas
Más allá de los plazos de prescripción o de las acciones de cobranza, Erazo considera que la prevención sigue siendo la mejor herramienta.
“El principal consejo es actuar con información y de manera oportuna. Las personas deben leer cuidadosamente los contratos que suscriben, conservar toda la documentación relacionada con sus obligaciones, evitar asumir deudas que excedan su capacidad de pago y buscar asesoría profesional ante los primeros signos de dificultad económica”.
La jurista concluye recordando que tener una deuda no significa renunciar a los derechos fundamentales.
“Asimismo, es importante recordar que tener una deuda no implica perder derechos: toda gestión de cobranza debe respetar la dignidad, la privacidad y las garantías constitucionales de las personas”.
