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“Hay encubrimiento desde los cadetes hasta los altos generales”: Las nuevas revelaciones de Elizabeth Otavalo, madre de María Belén Bernal

Criticó la negligencia que existió durante el proceso de búsqueda

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Elizabeth Otavalo, madre de María Belén Bernal dio nuevas revelaciones sobre el vil asesinato de su hija al interior de la Escuela Superior de Policía. Fue en la Comisión de Garantías Constitucionales que la mujer ofreció una cronología desde la última vez que supo de su hija, de su muerte, cómo la encontró y la negligencia -desde el primer momento- por parte de las autoridades en este caso.

11 de septiembre

Bernal acudió esa noche a comprar comida rápida para su esposo, Germán Cáceres. Principal sospechoso del femicidio y prófugo de la justicia. La idea era llevársela a la Escuela Superior de Policía. Las cámaras de ese recinto de formació determinan el ingreso de Belén con vida, pero nunca salió.

12 de septiembre

A las 14:30, de ese lunes, Otavalo recibe la llamada de Cáceres, quien le contó que tuvo una discusión con Bernal y que “no aparece”. Le preguntó por el niño pero el hombre le dijo a su suegra que estuvo en la casa y que sí había acudido a la escuela. El esposo de Otavalo buscó al menor en el recinto educativo.

“Llamé luego a Germán para que ponga la denuncia, pero me dijo que no era necesario”, mencionó Otavalo quien le insistió que en ese momento coloque la denuncia de desaparición. Comentó en ese sentido que su hija ese lunes tenía trabajo relacionado a casos de policías pero que ese día no asistió.

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“Al exigirle a Cáceres que ponga la denuncia llamé a la Escuela Superior de policía y le pedí al coronel Jara que le de permiso para la salida de Germán y haga la diligencia”, aportó. Entonces acudieron a la Dinased donde tomaron la versión del hombre.

“En su testimonio él dice que ella le visitó en la noche y que estaba enojada; que discutieron todo el día domingo y a las 22:00, salieron de la escuela rumbo a casa. En el auto de mi hija se fueron hasta la Simón Bolívar discutiendo y Germán hizo luces a un taxi amarillo para que mi hija se embarque en el vehículo. Él se queda con el auto de ella. No le tomó la placa ni nada”, mencionó.

Otavalo indicó que en horas de la noche de ese día, agentes buscaron indicios de María Belén al buscar en la habitación de Cáceres. “Pero él no permitió ni dejó que tomen pruebas de hisopado y pidió la presencia de su abogado. Eso para mi ya es un indicio”.

La madre de María Belén se dio cuenta que en ese bloque donde estaba la habitación de Cáceres, es para oficiales, no hay cámaras y que ella se percató que en la basura habían botellas de licor.

13 de septiembre

Otavalo se activó al entender que algo estaba pasando. Cuando acudió a la Policía le dijeron: “Señora, su hija debe estar en un hotel. De pronto se enojaron”, y que le dijeron que se quede “tranquila”.

Ese mismo día, Cáceres fue llamado por la Fiscalía a rendir su versión por la desaparición de Bernal. Se le retiene durante ocho horas y lo dejan ir. Desde esa institución le indicaron a Otavalo que la Policía deberían hacer un seguimiento a Germán (instructor de la escuela de Policía). “Pero que hicieron caso omiso y no tenían -según- elementos para ordenar la detención de Cáceres”.

Entonces indignada, como todo el país, señaló que en ese momento debía ser detenido con fines investigativos el esposo de su hija. “El simple hecho que Germán no permitió que ingresen a su habitación para hacer un hispopado de sangre”.

14 de septiembre

Ya había arrancado la ardua búsqueda de su hija. No había ido a trabajar y emprendió la lucha para que la Policía le devuelva a su hija. “Ella (María Belén) ingresó con vida a la Escuela Superior de Policía”, insistió Otavalo.

Ese miércoles comenzó la búsqueda con un equipo conformado por 20 personas. “Sin instrumentos necesarios para buscarla. Se fueron a un lugar por si a caso. Pedí la planificación de ese operativo (...) como al coronel a cargo no le gustó eso, colocaron a un general que dio más órdenes pero sin resultado”.

Otavalo exigió un equipo multidisciplinario y hasta habló con el Viceministro del Interior. “No estuvo ni el Ministerio de Educación en ese operativo en la parte de la reinserción del niño (hijo de Belén) en otra escuela porque el tema de su madre ya era sonado”.

17 de septiembre

Ese sábado, una semana después, crearon los equipos disciplinarios “gracias a la bomba que se armó por el caso”.

20 de septiembre

Ese día, Otavalo conversó con el equipo de búsqueda y le dijeron que el coronel que estuvo encargado señaló que ya tenían indicios y que al día siguiente buscarían en el cerro Casitagua.

21 de septiembre

Hallaron los restos de Bernal en el cerro Casitagua. Otavalo detalló cómo encontraron a la abogada. Mencionó que como encontraron el cuerpo de su hija, “imposible que haya sido una sola persona”, que lo trasladó hasta ese lugar.

“A mi hija la asesinaron vilmente. Mi hija pidió auxilio, según las versiones de la cadete. Germán le dijo a la cadete que entre al cuarto contiguo y mi hija estaba en el cuarto con Germán. Pidió auxilio y nadie le auxilió. Decía que le están lastimando y nadie la auxilia”. Lamentó Otavalo.

Criticó entonces esa falta de humanidad por parte de quienes escucharon los gritos. “Si es una escuela donde forman, donde hay jerarquía, ¿dónde estuvieron ellos si estaban de guardias? Mínimamente en los partes debe aparecer algo pero no hay nada”.

Y que pese que está detenida la cadete Joselyn S., los oficiales y personas a cargo de la escuela, ninguno está detenido. Se cuestionó: “¿Qué están ocultando? ¿A dónde estamos yendo? ¿Por qué no dicen la verdad? Hay un espíritu de cuerpo latente que no se rompe ¿Dónde estuvo mi hija? Mi hija pidió auxilio y alguien le llamó a que vaya porque como le encuentro es con pijama”.

Refirió que un policía es investigado por un policía. “Un espíritu de cuerpo que no me da garantías y protección. La inoperancia es clara de un aparato estatal que no me ofreció y ayuda y en esa escuela de policía donde nadie la ayudó. ¿Cómo forman mujeres y hombres en un mismo esquema, con una malla curricular en la que les dicen que lo primordial es cuidar la institucionalidad?”.

Evidencias contundentes

Luego de las investigaciones se encontraron evidencias contundentes de que Bernal pudo haber sido víctima de violencia “y no hicieron nada. El grito de clamor de mi hija no fue escuchado, el grito de clamor de una madre no fue escuchado”.

Criticó nuevamente que en la Escuela Superior no ayudaron a su hija. Lo único que le mencionan son los actos administrativos de la baja de 12 personas entre los que hay sargentos. “Mi pregunta es para ustedes ¿dónde está un parte de las personas que estuvieron esa noche? ¡Todos se cubrieron! nadie escuchó. Nadie le dio auxilio ¿Dónde estaban? Un silencio total, un silencio que todos escucharon y que ahora todos callan. Ese silencio que le costó la vida de mi niña”.

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Agregó que ese mismo silencio guardado es similar al de cuando Otavalo fue a reconocer el cuerpo de su hija. “Le arreglaron su cuerpo, lo enterraron, estaba deformado por los golpes y como es de conocimiento público: ahorcado”, dijo entre lágrimas y con un nudo en la garganta.

Acto de horror

Calificó que lo que vivió su hija en el denominado “Castillo Grayskull” fue un acto de horror. “Porque definitivamente ellos tienen el poder (...) simplemente hay encubrimiento, desde los cadetes hasta los altos generales”. Advirtió que no descansará y que su lucha se intensificará por la búsqueda de la verdad.

Entonces hizo un pedido a los asambleístas. “Las atribuciones que les dan a ustedes tienen que usarlas para hacer su trabajo. Ahora es el momento”.

Contó que en la capilla ardiente efectuada por su hija, Otavalo tenía la espalda con moretones de tantos espaldarazos recibió por parte de los familiares de quienes han sido víctimas de femicidios o atraviesan una situación similar.

“Las políticas públicas solo están escritas. Nos hemos olvidado de la parte humana. ¡Basta! Quiero justicia y quiero verdad”.

Otavalo irá hasta las últimas consecuencias por su hija “¿Por qué solo cambios administrativos a servidores policiales? Si esto es un delito, una desaparición y ahora fue un asesinato ¿Dónde están los demás?”.

Pese a las bajas que se han dado, “todo queda igual (...) no pasa es nada, uno más en estadística. No va a pasar eso, vamos a hacer lucha y vamos a hacer fuerza. Todos esos susurros que me dijeron en su funeral tienen que hacerse realidad”, culminaba mientras era aplaudida.

Nuevamente mencionó que su nieto de 13 años le pregunta “abuela y ahora ¿Que hacemos sin mi mamá? Y yo les transmito a ustedes ¿Qué hago, cuando la responsabilidad es de ustedes?”.

Pidió que ella no necesita que estén en los exteriores del colegio de su nieto, como ayer lo hicieron. “Todas las instituciones revictimizándole. Yo no quiero eso. Yo quiero políticas públicas correctas, que nos salven ¡Ya basta de hacer espíritu de cuerpo! Necesito y exijo la celeridad en todos los procesos”.

Al finalizar, aportó que hoy en la mañana se reunió con los cuatro expertos que la Fiscalía trajo de Colombia y pidió que necesito personas que estén desvinculadas con corrupción. Ellos dijeron que van a hacer todo los posible.

“Yo necesito una comisión constante que esté en la investigación y expertos que estén en la investigación para saber lo que pasó estrictamente el 11 de septiembre”, recalcó Otavalo.

Clamó al Gobierno que todos los implicados, que cada una de las personas que no han sido tomadas en cuenta, “paguen por lo que hicieron. Dios les pague por recibirme y les dejo en sus manos”. Cerró Otavalo ovacionada con aplausos y consignas de “¡Vivas nos queremos!”.

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