El caso de Grace Jamieson, una joven estadounidense de 20 años, se volvió viral tras compartir en redes sociales una experiencia relacionada con el uso de lentes de contacto durante sus vacaciones en República Dominicana.

Según su testimonio, Grace Jamieson se duchó sin retirarse las lentes, lo que permitió que un agente presente en el agua quedara atrapado entre el lente y su ojo, generando una complicación médica que con el tiempo se agravó.
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Acanthamoeba: el riesgo en el agua
De acuerdo con especialistas, uno de los principales riesgos de usar lentes de contacto en la ducha es la exposición a microorganismos como la Acanthamoeba, una ameba que puede encontrarse en diferentes fuentes de agua, incluyendo sistemas no tratados adecuadamente.
Este tipo de organismos puede ingresar al ojo con mayor facilidad cuando hay una lente de contacto, aumentando la posibilidad de infecciones oculares.
Síntomas y evolución de la infección
En el caso de Grace Jamieson, los síntomas comenzaron de forma progresiva y no fueron detectados de inmediato. Entre las molestias que se pueden presentar en este tipo de infecciones se incluyen dolor ocular, sensibilidad y problemas en la visión.

Recomendaciones para el uso de lentes de contacto
Especialistas en salud visual recomiendan retirar siempre los lentes de contacto antes de exponerse al agua, ya sea en duchas, piscinas o mar. Además, destacan la importancia de mantener una adecuada higiene, como lavarse las manos antes de manipularlos.

Actualmente, no existen lentes de contacto diseñados para ser utilizados de forma segura en contacto con el agua, ya que pueden absorber contaminantes o cambiar su estructura.
