La historia de Alejandra Arias se volvió viral luego de compartir en redes sociales las dificultades que enfrenta al convivir con un bebé reborn, un muñeco hiperrealista diseñado para imitar la apariencia, el peso y el comportamiento de un recién nacido.

Intento de inscripción en guardería genera polémica
Uno de los episodios que más llamó la atención ocurrió cuando la joven intentó inscribir al muñeco en una guardería. La solicitud fue rechazada, lo que generó una ola de comentarios divididos tanto en redes sociales como en su entorno cercano. Mientras algunos usuarios mostraron empatía, otros cuestionaron los límites de este tipo de prácticas.
Una decisión ligada a una experiencia personal
Según explicó Alejandra Arias, la decisión de tener un bebé reborn surgió junto a su pareja tras enfrentar dificultades médicas que le impiden quedar embarazada. Ante esta situación, encontraron en este tipo de muñecos una forma de sobrellevar el proceso emocional.

Casos similares han sido reportados en otros países, donde personas utilizan estos objetos como mecanismo de apoyo frente a pérdidas o procesos de duelo.
Expertos advierten sobre el apego emocional
Especialistas en salud mental señalan que los bebés reborn pueden ser útiles como herramienta terapéutica en contextos específicos. Sin embargo, advierten que es importante regular el nivel de apego para evitar posibles afectaciones psicológicas a largo plazo.
Este caso ha reavivado el debate sobre los límites entre el acompañamiento emocional y la dependencia, especialmente en contextos de vulnerabilidad.
