El estruendo de la madrugada del 16 de abril no solo despertó a los vecinos de Puerto Santa Ana; también desmoronó la sensación de seguridad de vivir en el sector más exclusivo de Guayaquil.
Tras la caída de Jeremy Zambrano, alias ‘Frenillo’, desde el noveno piso de un moderno edificio, el silencio que hoy impera en los pasillos alfombrados es de una tensa calma.
El suceso ha puesto en jaque la administración de los condominios. La facilidad con la que un objetivo de alto valor puede alquilar una propiedad —utilizando apenas una aplicación y una cédula adulterada— deja al descubierto una grieta legal en la seguridad urbana que los residentes y trabajadores ya no están dispuestos a ignorar.
El vecino invisible: “No sabemos quién vive al lado”
Para quienes invirtieron en un departamento frente al río, la dinámica del alquiler temporal se ha vuelto una amenaza constante.
“Uno compra aquí buscando paz y resulta que el vecino cambia cada dos días. A veces ves gente entrar con maletas grandes a la madrugada y nadie les pregunta nada”, comenta ‘Mariana’, residente del sector, quien prefiere el anonimato por temor a represalias.
“El caso de este señor nos confirma que cualquiera con 50 dólares y una identificación ajena puede ser nuestro vecino”.
La queja es recurrente: los filtros de las aplicaciones digitales son insuficientes. Los propietarios, atraídos por la rentabilidad del alquiler por noche, suelen delegar el ingreso a sistemas automáticos, eliminando el contacto humano y la verificación real de perfiles.
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Trabajadores en la primera línea de riesgo
Quienes laboran en los edificios —desde personal de limpieza hasta guardias de seguridad— describen un ambiente donde el control es una tarea casi imposible debido a la falta de herramientas legales y técnicas.
“Nosotros solo recibimos la orden de dejar pasar a quien tenga el código de reserva. No tenemos la autoridad para saber si una cédula es falsa o si la persona tiene antecedentes”, explica ‘José’, guardia de seguridad de uno de los complejos.
“A veces vemos rostros que generan sospecha, pero el sistema prioriza que la suite no esté vacía”.
El clamor por la regulación
Hoy, los residentes se preguntan si el vecino que paga una tarifa diaria busca descanso o, como ‘Frenillo’, un refugio temporal.
Hoy residentes y trabajadores de Puerto Santa Ana exigen a las autoridades locales y a los propietarios de los edificios: reforzar los filtros de forma inmediata.
Aconseja alquilar presencialmente las suites o departamentos
Consultamos al especialista de seguridad ciudadana Michael Mena sobre los tipos de fitros que se podrían implementar antes de alquilar una suite o departamento por una plataforma y comentó.
“La verificación debe ser preferiblemente presencial: Que el ingreso no sea 100% digital y se valide físicamente la identidad del huésped", señala.
También aconseja implementar sistemas conectados para verificar la autenticidad de las cédulas ecuatorianas.
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“Es importante regular el hospedaje. Limite el porcentaje de unidades destinadas a alquiler temporal en edificios exclusivamente residenciales", sentencia.
Para ‘Carlos’, propietario de una oficina cercana, el problema es de fondo: “Si un delincuente prefiere pagar 50 dólares aquí que esconderse en un cerro, es porque nuestra seguridad y nuestro anonimato le están sirviendo de escudo”, cuestiona.
