Cultura

¿Lo notaste? Cuatro referencias artísticas en ‘El juego del calamar’

Una verdadera locura mundial es la macabra y adictiva serie de Netflix, ‘El juego del calamar’, que ya es el mejor estreno de la historia de la plataforma al sumar 142 millones de espectadores en sus primeras cuatro semanas de emisión y es el programa más visto en 94 países. Según indicaron desde la propia empresa, es la producción que más les ha ayudado a disparar las cifras de audiencia durante los últimos meses.

Si eres uno de los millones de espectadores que vieron la serie y hasta más de una vez, seguro notaste las referencias artísticas que dejó plasmadas Hwang Dong-hyuk, de las cuales no se puede dejar de hacer una mención especial al impacto visual y los detalles en cada escenario que la vuelven cautivante y placentera.

Todo es un verdadero juego de simetrías, colores y el arte óptico usado en la historia en ‘El juego del calamar’ que arranca con el protagonista Seong Gi-hun.

Se trata de un hombre endeudado que contacta al organizador de una competición que podría suponer la solución a todos sus problemas. Allí, encontrará a 455 personas de diferente clase social, todas con los mismos números rojos, dispuestas a luchar a vida o muerte por un premio millonario.

Definitivamente, la obra maestra coreana deja ver su influencia en otras piezas magníficas que, llevadas de la mano de Chae Kyung-sun (directora de arte de Squid Game), hacen explotar la cabeza de los televidentes.

Las escaleras

Las revueltas y coloridas escaleras por las que los jugadores eran trasladados del dormitorio a un juego, es el mismo escenario ha sido inspirado en la obra “Relatividad” de M.C. Escher (Maurits Cornelis Escher), denominado el maestro de las figuras imposibles, las ilusiones ópticas y los mundos imaginarios.

En la referida obra, no existe el arriba y abajo, el frontal o el lateral, dentro o afuera. Para él, la realidad será desde el punto de vista desde la que se mire.

En ambas escaleras, se puede notar ciertas similitudes y que están interconectadas de alguna forma caótica.

La cena final

Uno de los escenarios significativos es donde se lleva a cabo la cena de los tres últimos concursantes de ‘El juego del calamar’, el cual tiene una mesa en forma de triángulo.

Ese lugar guarda similitudes con la obra “The Dinner Party” de Judy Chicago, quien fue pionera del arte feminista en 1970. “Es una artista versátil que utiliza todo tipo de herramientas y técnicas, desde pequeñas piezas cerámicas a grandes instalaciones, que suelen hablarnos del papel de las mujeres en la historia y cultura”, la describen en el sitio historia-arte.

Se trata de una instalación “épica, que tiene el ambicioso propósito de homenajear la historia de la mujer en la civilización occidental”, se detalla en el referido sitio. Agregan que a Judy Chicago se le ocurrió montar un banquete “a donde estaban invitadas 39 mujeres de gran importancia en la historia, las ciencias, la cultura y las artes”.

Una verdadera ironía en la serie de ‘El juego del calamar’ ya que a esa mesa, Kang Sae-byeok (número 067) es la única mujer en llegar a la final. A parte la producción podría tener un tinte machista, ya que a las participantes mujeres se les ve como personas débiles.

Las máscaras de los VIP’s

En los últimos episodios de la serie se observa la llegada de los VIPs al centro de concentración, que parece que no son de origen coreano. Todo apunta a que son hombres destacados de las máximas potencias del mundo, ya que hablan inglés.

Identidades permanecen en secreto gracias a sus brillantes máscaras de animales, muy diferentes a las que portan los soldados. Los VIP’s parecen colocarse en un papel de “dioses”, que exigen el derrame de ese preciado líquido, considerado cauce de la vida, en rituales de sacrificio que adquieren forma de juegos infantiles.

Podría ser una clara referencia a una obra maestra surrealista de la fiesta organizada -el 12 de diciembre de 1972- por la baronesa Marie-Hélène de Rothschild y su esposo Guy en el Chateau de Ferrières en uno de los castillos más lujosos de Francia.

El sitio especializado, therake, reseña que se enviaron invitaciones con instrucciones escritas al revés y que el código de vestimenta “corbata negra, vestidos largos y cabezas surrealistas”. Además, los disfraces, que fueron diseñados por Salvador Dalí, Audrey Hepburn, destacaba por el ejemplo sombrero de jaula de pájaros y un laberinto lleno de mayordomos que fingen ser gatos.

La fiesta fue considerada una verdadera obra de arte, un laberinto social y satírico, por su ambiente teatral y surrealista.

Primer impacto

En el primer episodio, una siniestra muñeca robótica apoyada en el árbol muestra el juego “luz verde, luz roja”. Es el primero al que se enfrentan los hombres y mujeres desesperados por las deudas. Sin saber que se jugarían la vida, la participante 306 observa de primera mano cómo muere uno de sus compañeros y le salpica la sangre en la cara.

Su primera reacción es colocarse las manos alrededor del rostro y gritar. Algo que los verdaderos fans de la serie han asociado con la obra “El grito”, cuyo título original es Skrik (Scream en inglés) del artista noruego Edvard Munch.

La pintura se ha convertido en un ícono cultural, ya que es una de las imágenes más reconocidas del mundo y ha sido incorporada a la cultura popular. “El grito presenta a una figura andrógina en primer plano con un gesto de angustia que transmite gran expresividad y fuerza psicológica” se reseña en el sitio culturagenial.

Impactantes ganancias

Netflix anunció este martes unos beneficios que duplican los conseguidos en el mismo período del año pasado, impulsado por el mejor estreno de su historia, la serie ‘El Juego del Calamar’.

La compañía estadounidense ganó 4.508 millones de dólares netos entre enero y septiembre de 2021, más del doble de los 2.219 millones registrados durante el mismo período del año pasado.

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