Estilo de Vida

Mujeres que no creen merecer el éxito

“A pesar del éxito, me he sentido una impostora en mi trabajo. Jamás he creído tener un talento”, aseguró en una entrevista la multipremiada actriz Emma Watson. Como ella, Natalie Portman, Renée Zellweger, Kate Winslet, y miles de mujeres más en el mundo sienten que no se merecen estar en la cima laboral.
Todas ellas padecen ‘síndrome de la impostora’, un fenómeno que, aunque no es ampliamente conocido, se está expandiendo cada vez más rápido entre el género femenino. Este fenómeno genera que las mujeres exitosas sientan que no son aptas para desempeñar un empleo en áreas tradicionalmente masculinas, por lo que optan por trabajar más duro para tener ‘derecho’ al reconocimiento.

En entrevista con nuevamujer.com, Estela Durán Mena, doctora en psicología y directora del Centro de Psicoterapia Breve e Hipnosis, indica que las mujeres con ‘síndrome de la impostora’ suelen pensar constantemente que en cualquier momento alguien va a descubrir que están ‘usurpando’ un lugar que no se merecen o que en realidad no son lo suficientemente inteligentes.

“Ellas no se dan el crédito, no lo reconocen. Piensan que el hecho de que hayan alcanzado el éxito se debe a una cuestión de suerte y no hay manera de que sientan que merecen la posición en la que se encuentran”, indica Durán.

¿Qué hay detrás del ‘síndrome de la impostora’?

De acuerdo con la especialista, el ‘síndrome de la impostora’ no aparece de la nada. Las mujeres que lo padecen “casi siempre vienen de hogares machistas en los que prácticamente les decían: ‘¿para qué estudias, si tú en cuanto te cases te vas a dedicar al hogar y a tus hijos?’ o ‘Las damas no son para las oficinas’, entre otros similares”.

Al escuchar esos mensajes, las mujeres crean a nivel inconsciente decretos o lealtades mal entendidas con quien se los está diciendo. “Si a ellas su papá o su mamá les dijeron todo lo anterior, no pueden desafiarlos. Siempre van a querer, sin importar la edad que tengan, complacer a su figura de autoridad”.

Por su parte, la doctora en Humanidades y experta en Género y Comunicación, Coral Herrera,subraya que es la cultura patriarcal la que inserta en la mente de las personas la idea de que las habilidades femeninas no tienen la misma importancia que las masculinas. “El ‘síndrome de la impostora’ tiene mucho ver con la idea de que los hombres lo hacen todo mejor”, explica.

Falta de autoestima y confianza
Todos los condicionantes bajo los que son educadas las mujeres en su infancia y que se van interiorizando a lo largo de su vida, son los que ocasionan, en gran medida, que su autoestima y confianza sean débiles para poder desempeñar puestos típicamente ocupados por los hombres y que desarrollen el denominado ‘síndrome de la impostora’.

Para las mujeres que sufren el ‘síndrome de la impostora’ la consecuencia más grave, desde la perspectiva de la doctora Durán, es que pierdan o abandonen el empleo por el que se han esforzado tanto y deseaban (al menos de manera consciente). De igual forma, el autosabotaje constante también es uno de los problemas a los que suelen enfrentarse.

Reconocer el problema no es sencillo, pero sí se puede

Aunque el ‘síndrome de la impostora’ no es fácil de reconocer para las mujeres que lo padecen, dado que es un problema del inconsciente, sí es posible que lo identifiquen. Para ello existen algunos “síntomas” a los que hay que poner atención: “La depresión y la ansiedad son dos de las primeras alertas de este fenómeno”, revela la directora del Centro de Psicoterapia Breve e Hipnosis.

“El hecho de que una persona piense que algo está mal en su trabajo y que no pueda disfrutar de los halagos y que en lugar de sentir alegría por las felicitaciones, sienta ganas de llorar, también son señales de que se tiene este síndrome”, agrega.

Todo tiene solución

Finalmente, Estela Durán, doctora en psicología y directora del Centro de Psicoterapia Breve e Hipnosis, indica que ‘el síndrome de la impostora’ tiene solución y que las mujeres que lo padecen pueden llegar a disfrutar del éxito que han ganado, aceptando que es algo que se merecen genuinamente.

Para solucionarlo es necesario que, una vez que una mujer se da cuenta de que lo padece, comience a trabajar inmediatamente en aumentar su autoestima.

Lo ideal es que compare su autoevaluación con las opiniones que terceras personas tienen de ella, empiece a aceptar las felicitaciones y elogios, y enfrente sus temores. Si todo eso falla, puede acudir con un especialista.

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