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No consiguió reto en montañas de Asia, pero la vida le dio una lección

El ecuatoriano Santiago Quintero llegó a la cumbre del pico Lenin, pero el mal tiempo y una bronquitis no le dejaron completar el reto ‘Leopardo de las Nieves’.

El montañista Santiago Quintero hizo una expedición entre julio y agosto hasta Asia Central para tratar de conquistar las cumbres de cinco montañas imponentes. El plan se llamaba ‘Leopardo de las Nieves’.

Problemas de logística, mal tiempo y una bronquitis no dejaron que complete este nuevo sueño. A pesar de eso, el ecuatoriano coronó la primera de las cumbres: el Lenin a 7.134 metros de altitud en Kirguistán, y además la vida le regaló dos lecciones: saber tomar decisiones duras y saber cuándo darse la vuelta y regresar.

La aventura de Quintero inició al llegar a Kirguistán para subir el pico Lenin. En su lista también estaban el Korzhenevskaya, el Ismail Samani, Pobeda y Khan Tengri en Kazajistán y Tayikistán.

“Subí el Lenin en ocho horas y bajé en tres horas y media al campamento tres. Al otro día bajé al campamento base. Estaba aclimatado, me sentía bien, pero luego todo cambió y no se pudo continuar con los otros cuatro retos”, dice Quintero.

Cuando llegó al campamento base de la segunda montaña en la lista, había un grupo de iraníes que intentarían coronarla: era el pico Comunismo, el más alto de la Exunión Soviética con 7.495 metros. Santiago subió dos veces al campamento #2 en esa montaña que nadie había subido en los últimos cuatro años.

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Luego de eso comenzó a sentirse mal. Sentía una especie de burbujas en la garganta y la revisión de un médico confirmó que se trataba de una bronquitis.

“Tuve que tomar la dura decisión de dejar la expedición porque si trataba de seguir adelante en el pico Comunismo, podía perder la vida. No podía respirar bien y no sentía la fuerza necesaria. Con mucha tristeza tuve que tomar la decisión de regresar al Ecuador”.

Cuando le sucedió esto a Quintero, los muchachos iraníes ya habían partido hacia la cumbre que sí la consiguieron. Al descender, dos chicas de ese grupo pierden la fuerza y les toca a todos quedarse una noche a la intemperie soportando temperaturas bajas extremas. Se tardaron varios días en regresar al campo basé y varios montañistas se juntaron para ir a salvar a los deportistas en alto riesgo. Santiago toma todos estos sucesos como enseñanzas de que, en la vida, las cosas pasan por algo.

Nunca había subido un pico de 7.000, fue la primera vez. Estoy contento. Me siento agradecido con la vida, con mis patrocinadores (Saludsa vitality y BGR). Ahora quiero retomar el próximo año el proyecto de los 14 ocho miles. Ya estoy entrenando luego de hacer unas ‘desintoxicaciones’ hepáticas y de sangre”, cuenta Quintero.

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