En el vertiginoso tablero de los negocios actuales, la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una tendencia de “it” para convertirse en el sistema operativo de la estrategia corporativa.
Sin embargo, el verdadero reto no reside en el código, sino en el pensamiento directivo. Para la Dra. Carla Fernández Corrales, Directora Senior de Educación Ejecutiva en INCAE Business School, estamos ante una transformación que redefine el activo más preciado de un líder: su toma de decisiones.
Históricamente, el éxito de un CEO se medía por su “olfato”. Hoy, la Dra. Fernández —Ph.D. por la University of Illinois— propone una evolución necesaria.
“Venimos de una época donde lo que mandaba era la experiencia y la intuición. Ese tipo de combinación es la que hizo a los grandes gerentes. Pero la intuición es, en realidad, reconocimiento de patrones. Estos sistemas de IA a veces muestran cosas parecidas a la intuición”, explica la académica.
Para Fernández, la IA no llega para anular el criterio humano, sino para acelerarlo: “No es una ausencia de intuición lo que necesitamos ahora, sino herramientas para probar si la intuición es correcta de una forma más rápida. Ese es el complemento perfecto”.
IA como ‘Commodity’: El estándar de supervivencia
Uno de los puntos más disruptivos de su visión es la advertencia sobre la “moda” tecnológica. Fernández compara la adopción de la IA con grandes hitos históricos.
“Es muy difícil ir contra la tecnología. Ya llegó a un punto donde va a ser parte de nuestra vida. Durante muchos años decía que era como una calculadora; ahora la veo todavía más como una extensión del pensamiento, como lo fueron los libros o las fotografías: una extensión de la memoria”.
Sin embargo, lanza una advertencia estratégica para las juntas directivas: “Cuando una tecnología llega a este nivel de adopción, se vuelve un commodity. Deja de ser una funcionalidad interesante para ser algo que tenemos que tener. Pero no podemos cargarle a la herramienta la responsabilidad de darnos ventaja competitiva; ahora es cuando es más importante estar claro para qué la queremos".
“Los procesos de transformación digital no son sobre tecnología, son sobre personas. Al final hay que abordarlos como procesos de cambio; eso es lo más importante”, señala Dra. Carla Fernández.
El factor humano: La última palabra es del líder
A pesar de la sofisticación de los algoritmos, la Dra. Fernández es enfática en la responsabilidad ética y profesional. Ante el riesgo de “alucinaciones” de la IA o errores en la data, el liderazgo debe mantenerse firme.
“No podemos descargar en un algoritmo esa responsabilidad. Al final, el humano tiene que tener la última palabra. Mientras el humano decida, eso ayuda a la adopción, porque nadie quiere que un algoritmo tome decisiones y luego, si pasa algo, le caiga la responsabilidad al profesional. Si la decisión se toma solo en base a la IA y falla, el robot no va a ser el responsable”.
Latinoamérica y la “ventaja de la incertidumbre”
Finalmente, la experta destaca una fortaleza intrínseca del ejecutivo regional. En un entorno global volátil, la capacidad de respuesta de nuestras empresas es un activo subestimado.
“Si algo sabemos en nuestra región es manejar incertidumbre. Nuestras empresas y ejecutivos son mucho mejores para adaptarse. Es momento de experimentar con mucha humildad, de saber que nadie tiene las respuestas y que tenemos que probar cosas para ver qué funciona y qué no”.
“Todas las empresas son ahora de tecnología”, concluye Fernández. Para ella, el CEO que delega la tecnología al departamento de TI está viviendo en el pasado: “Es fundamental que los líderes entiendan de tecnología para poder hacer las preguntas correctas y tener una conversación fluida con los técnicos”.
