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Estudio encuentra que los ratones también investigan a los humanos en los laboratorios científicos

¿Ratones inteligentes? ¿Stuart Little, Ratatouille, el Maestro Splinter?

Ratón científico creado por la IA Bing Chat. Alberto Sandoval
Ratón científico creado por la IA Bing Chat. Alberto Sandoval

Al ser pensantes y racionales, los humanos nos creemos una raza superior en la Tierra. Sin embargo, la naturaleza siempre nos suele dar una cachetada cósmica que nos devuelve a nuestro lugar. La más actual ocurrió en los laboratorios de la Universidad Johns Hopkins, en donde científicos notaron que los ratones con los que realizaban experimentos también los estaban investigando a ellos.

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Esa es la conclusión a la que llega el profesor Kishore Kuchibhotla, un neurocientífico que ha dedicado los últimos años de su carrera a la investigación experimental con ratones de laboratorio.

De acuerdo con una reseña que realiza Xataka, el neurocientífico comenzó a abordar esta hipótesis cuando notó que los ratones con los que realizaba experimentos fallaban en tareas habían aprendido anteriormente. ¿Lo están haciendo a propósito? Se preguntó. Y la respuesta lo dejó perplejo.

Al principio pensaron que el estrés, una condición que afecta las actividades motrices de cualquier ser vivo, pudo haber influido en esos errores. Sin embargo, para otros experimentos recrearon entornos en los que cada ratón se sintiera como en casa, sin ningún factor externo que lo afectara. Después de eso, los fallos en las tareas habituales se seguían registrando.

Entonces, Kishore Kuchibhotla, convencido de que los ratones fallaban a propósito hizo un experimento específico para poder darle forma a su argumento.

En 8 días murieron los ratones
En 8 días murieron los ratones (Freepik)

Los ratones científicos

Kuchibhotla diseñó un experimento en el que se le presentan dos sonidos a un ratón. El primero era la señal para girar la rueda hacia la izquierda, y el segundo para darle vuelta hacia la derecha. Después de cada acierto recibían una recompensa, en comida claramente.

Notaron que después que los ratones aprendieron de qué se trataba todo comenzaron a fallar de nuevo. Y es aquí donde está la clave del asunto: cuando los ratones erraban, pero después volvían a acertar, los científicos otorgaban una recompensa aún mejor.

Entonces, la lógica para el profesor Kishore Kuchibhotla y el resto de los científicos de la Universidad Johns Hopkins es que los ratones exploran distintas estrategias para saber mejor cómo se hace la tarea. Es por eso que, según dice el estudio, los animales fallaban a propósito.

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