Las intensas lluvias y las recientes mareas altas registradas en Guayaquil han provocado un incremento en la cantidad de desechos que llegan al Estero Salado, uno de los ecosistemas más importantes de la ciudad. Ante esta situación, la Alcaldía de Guayaquil informó que mantiene operativos permanentes de limpieza para retirar los residuos acumulados y reducir el impacto ambiental en el manglar.

De acuerdo con el Municipio, durante cada jornada se recolectan hasta 3.000 sacos de basura, además de objetos de gran tamaño como colchones, camas, muebles, troncos y otros enseres domésticos que son arrastrados por la lluvia o arrojados de forma inadecuada. Estos residuos son retirados para evitar que permanezcan en el agua y afecten el equilibrio del ecosistema.
Las labores de limpieza se ejecutan en un amplio tramo del Estero Salado, que comprende la avenida Barcelona, desde el tercer puente de la Perimetral, pasando por Urdesa, hasta el sector de la Facultad de Comunicación Social (FACSO). Para estas intervenciones se despliegan 20 obreros, nueve embarcaciones y equipos especializados, encargados de recoger los desechos tanto desde el agua como en las orillas.
Según la Dirección de Aseo Cantonal, Mercados y Servicios Especiales (DACMSE), dependencia municipal que supervisa estos trabajos, las jornadas se realizan los lunes, miércoles y viernes como parte de las acciones para preservar el manglar y evitar que la acumulación de basura genere mayores afectaciones ambientales.
La ciudadanía también reconoce la importancia de conservar este espacio. José Briones, quien frecuenta el sector para realizar actividad física, señaló que la presencia de residuos perjudica tanto la imagen del lugar como el bienestar de quienes lo visitan. Además, hizo un llamado a la población para disponer correctamente de la basura y evitar que termine en el Estero Salado.
Las autoridades advirtieron que la mala disposición de desechos no solo deteriora el paisaje, sino que también incrementa el riesgo de inundaciones al obstruir el flujo del agua, favorece la proliferación de plagas y disminuye los niveles de oxígeno del manglar, afectando la flora y fauna que habitan en este ecosistema.
Por ello, el Municipio insistió en que la limpieza permanente debe ir acompañada de la corresponsabilidad ciudadana. Depositar los residuos en los sitios adecuados y evitar arrojarlos a canales, esteros o calles contribuye a reducir la contaminación y a proteger uno de los principales pulmones naturales de Guayaquil.
