Ante las alertas del arribo anticipado del fenómeno de El Niño, la gestión de la infraestructura urbana se vuelve una carrera contra el tiempo.
Tras un diagnóstico inicial que identificó los puntos críticos de acumulación de agua acumulados durante décadas, la administración del alcalde Aquiles Alvarez puso en marcha, por primera vez en la ciudad, un plan intensivo para repotenciar la red de desagüe.
A través de la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Saneamiento de Guayaquil (EMAPAG EP) y la concesionaria Interagua, el Municipio ha ejecutado 57 obras dentro de las tres fases del denominado “Plan Choque”, con una inversión acumulada de USD 20,8 millones.
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Estas intervenciones se concentran estratégicamente en microcuencas influenciadas por la marea del río Guayas, un factor que usualmente agrava el estancamiento de las lluvias.
Alivio para un eje vial e industrial estratégico
La avenida Gustavo Noboa Bejarano, conocida popularmente como Rosavín, es una de las arterias más beneficiadas. En su intersección con la Vía a Daule se construyó un nuevo ducto cajón, sumado a la instalación de un colector dentro de la urbanización Bonavilla.
Esta obra impacta directamente en la movilidad y seguridad de 19.000 habitantes de sectores como Mi Lote y Villa Bonita, además del fuerte cordón industrial y comercial de la zona.
“La situación antes era catastrófica. Uno no podía salir; había inundaciones hasta la rodilla y no se podía pasar. La semana anterior no hubo inundación; toda el agua corrió normalmente”, relata Raúl Pincay, moradora del sector. Asimismo, Luz Mogollón confirma el cambio: “Sí drena rápido. En esta ocasión no hubo inundación”.
Fortín de la Flor: Infraestructura robusta contra las lluvias
Otro de los frentes prioritarios se localizó en Fortín de la Flor, específicamente en el canal 69A (entre la calle J y la calle 7). En este punto, los técnicos municipales reemplazaron la tubería antigua por un ducto cajón de doble compartimento y ejecutaron labores de estabilización de muros.
Esta ampliación de la capacidad hidráulica permite conducir caudales mucho mayores durante episodios de lluvias intensas sin que el sistema colapse. Carmen Intriago, habitante de la zona, constató la efectividad de los trabajos: “No hubo inundaciones. El agua pasa, es bien ancho y abastece para todo”.
Intervenciones complementarias en el norte y la periferia
El Plan Choque también ha dejado mejoras registradas en otros nodos vulnerables de la urbe:
- Calle Marcel Laniado (antiguo sector Kubiec): Se construyó una canaleta transversal para agilizar el desvío del flujo de agua sobre la calzada.
- Canal 42 (entre vía Modesto Luque y Vía Perimetral): Se implementaron conductos cuádruples, incrementando sustancialmente la capacidad de evacuación en un sector de alta sensibilidad a las precipitaciones.
Con estas 57 obras, la planificación urbana busca mitigar el impacto del invierno y salvaguardar los bienes y la calidad de vida de miles de familias guayaquileñas en las zonas más vulnerables de la ciudad.
