Lo que comenzó como una denuncia ciudadana por un supuesto abuso sexual contra un niño en un edificio de Bogotá terminó dando un giro inesperado.
Durante la madrugada de este martes 16 de junio, las autoridades dejaron en libertad al ciudadano estadounidense que había sido señalado por vecinos de la localidad de Usaquén de presuntamente agredir a un menor dentro de un apartamento. La decisión se tomó después de que las investigaciones no encontraran pruebas suficientes para sustentar los señalamientos iniciales.
Según informó el presidente de Colombia, Gustavo Petro, las investigaciones preliminares apuntan a que el ciudadano extranjero no habría cometido el delito denunciado por residentes del sector.
La denuncia que generó conmoción en Bogotá
Los hechos ocurrieron en un edificio ubicado en la localidad de Usaquén.
De acuerdo con los reportes iniciales, varios vecinos afirmaron haber observado una escena desde sus departamentos que interpretaron como un posible caso de abuso sexual contra un niño.
La alerta provocó la intervención inmediata de la Policía, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y otras entidades encargadas de la protección de menores.
La situación se viralizó rápidamente en redes sociales y generó una fuerte reacción pública.
Inicialmente, la Procuraduría General de la Nación rechazó lo que calificó como un presunto acto de violencia sexual contra un menor y solicitó la intervención de la Fiscalía General de la Nación, Migración Colombia, el ICBF y la Policía de Infancia y Adolescencia para garantizar la protección de los niños.
Medicina Legal descartó violencia sexual
Uno de los elementos que cambió por completo el rumbo del caso fue el resultado de los exámenes practicados por Medicina Legal.
La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Astrid Cáceres, confirmó en declaraciones a Blu Radio que las evaluaciones médicas no encontraron evidencia de violencia sexual.
“No hubo violencia sexual. No, no hubo violencia sexual”, afirmó la funcionaria.
Según explicó, las verificaciones incluyeron exámenes médicos, revisión de derechos de los menores, informes remitidos a la Fiscalía y análisis forenses.
Los resultados fueron determinantes para que las autoridades descartaran la hipótesis inicial.
La Fiscalía no encontró elementos para avanzar
De acuerdo con una publicación de Caracol Radio, la falta de pruebas concluyentes impidió que la Fiscalía avanzara en la audiencia de legalización de captura.
Ante la ausencia de elementos sólidos, las autoridades procedieron con la liberación inmediata del ciudadano estadounidense, tal como establece la legislación colombiana.
El proceso de adopción quedó suspendido
Aunque las autoridades descartaron un caso de abuso sexual, el episodio dejó una consecuencia importante: la suspensión de un proceso de adopción que llevaba cerca de tres años.
Según explicó la directora del ICBF a Blu Radio, el ciudadano estadounidense y su esposa se encontraban en la fase final para adoptar a tres hermanos colombianos de 4, 7 y 15 años.
La familia atravesaba los últimos siete días del proceso de integración, una etapa previa a la decisión judicial definitiva.
Sin embargo, todo quedó congelado tras la polémica.
“La mayor afectación ha sido la ruptura del proceso que llevaba con el vínculo con la familia”, señaló Cáceres.
Los niños ya llamaban “papás” a la pareja
Uno de los aspectos que más preocupa al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar es el impacto emocional que el caso tuvo sobre los menores.
Según relató Astrid Cáceres al último medio los tres hermanos ya habían desarrollado un fuerte vínculo afectivo con la pareja estadounidense.
Cuando fue consultada sobre si los menores llamaban “papás” a los futuros adoptantes, respondió:
“Sí, a la altura del proceso de integración, sí”.
Ahora serán las defensorías de familia las encargadas de evaluar nuevamente la situación emocional de los niños y determinar si el proceso puede retomarse.
El momento que más preocupa al ICBF
La directora del instituto aseguró que una de las situaciones más delicadas ocurrió después de la denuncia inicial.
Agregó varias personas ingresaron al apartamento donde se encontraba la pareja junto a los menores.
“La violencia con que entraron dos personas a hablar incluso con los niños en ese momento al apartamento”, expresó.
La funcionaria defendió la importancia de denunciar cualquier sospecha de maltrato infantil, pero cuestionó las reacciones posteriores.
“Lo malo es juzgar y después utilizarlo en redes”.
¿Qué ocurrió realmente en el balcón?
Uno de los puntos centrales de la investigación estuvo relacionado con el episodio que dio origen a las sospechas.
De acuerdo con la reconstrucción presentada por Astrid Cáceres, la situación habría comenzado por una discusión entre hermanos relacionada con unos objetos con los que estaban jugando.
Posteriormente, el menor habría sido llevado a tomar aire al balcón.
“Hasta donde nosotros tenemos entendido, el punto es que el niño saliera a respirar. Ese era como el factor central”.
La funcionaria añadió que algunas versiones sobre un supuesto ahogo o agresión podrían haberse originado en distintas interpretaciones de lo sucedido.
Cuando se le preguntó si todo comenzó por una pelea menor entre hermanos, respondió:
“Ese es más o menos el panorama que tenemos”.
La adopción sigue en revisión
Por ahora, el expediente permanece detenido.
El ICBF, las defensorías de familia y los organismos internacionales involucrados deberán realizar nuevas evaluaciones antes de definir si el proceso continúa.
Astrid Cáceres reconoció que incluso existe la posibilidad de que la familia estadounidense decida no seguir adelante con la adopción después de todo lo ocurrido.
“No sabemos si realmente terminarán retomando”, afirmó a dicha radio.
Mientras tanto, el caso continúa generando debate en Colombia, especialmente por la rapidez con la que las acusaciones se viralizaron antes de que concluyeran las investigaciones oficiales.
