La violencia volvió a golpear a Quito con dos asesinatos registrados en menos de cuatro días. Las víctimas fueron Jorge Montenegro, empresario en Calacalí, y Santiago Ávalos, gerente financiero de una reconocida universidad de la capital.
Los casos mantienen abiertas investigaciones que incluyen análisis de cámaras de seguridad, indicios balísticos y reconstrucción de las últimas horas de las víctimas.
El crimen de un empresario en Calacalí
La mañana del 14 de junio de 2026, Jorge Montenegro, de 56 años, fue encontrado sin vida dentro de una camioneta Nissan gris en el sector de Guantogoli, parroquia de Calacalí.
De acuerdo con la Policía Nacional, la víctima presentaba una herida provocada por proyectil de arma de fuego en la cabeza.
Tras el crimen, moradores alertaron sobre la presencia de dos vehículos que habrían abandonado la zona. Horas después, un operativo policial permitió interceptar un taxi en Nanegalito y aprehender a tres personas que actualmente son investigadas por su presunta vinculación con el hecho.
Los agentes continúan procesando los indicios levantados en la escena y durante los operativos para determinar la participación de los sospechosos y establecer el móvil del asesinato.

Cinco disparos contra el gerente financiero
Tres días antes, la noche del 11 de junio, otro crimen conmocionó a la capital.
Santiago Ávalos, gerente financiero de una reconocida universidad de Quito, fue hallado sin vida dentro de su vehículo en la avenida Oswaldo Guayasamín, en el sector de Nayón.
Según las primeras pericias, el automóvil presentaba al menos cinco impactos de bala concentrados en el lado del conductor.
La escena fue procesada por Criminalística, que levantó evidencias balísticas para determinar la trayectoria de los disparos y el arma utilizada en el ataque.

Una motocicleta aparece en la investigación
Las cámaras de seguridad revisadas por los investigadores registraron un elemento considerado relevante para el caso.
Las imágenes muestran el paso del vehículo de Ávalos por la avenida Oswaldo Guayasamín. Segundos después aparece una motocicleta con dos ocupantes siguiendo la misma ruta.
Aunque la Policía no ha identificado públicamente sospechosos, los investigadores analizan la posible participación de estas personas en el ataque.
La última alerta a su familia
Otro elemento incorporado al expediente corresponde a una llamada realizada por la víctima antes de morir.
Según la información recopilada por la Policía, Santiago Ávalos habría comunicado a sus familiares que observó una motocicleta con dos ocupantes que aparentemente lo seguía desde que salió del campus universitario donde trabajaba.
Además, compartió su ubicación en tiempo real y advirtió que la batería de su teléfono celular estaba próxima a agotarse.
Actualmente, los agentes analizan registros de geolocalización, comunicaciones y videos de vigilancia para reconstruir los últimos movimientos del funcionario universitario.
Investigaciones abiertas
En ambos casos, las unidades especializadas de la Policía Nacional mantienen activas varias líneas investigativas.
Mientras en el caso de Calacalí existen personas aprehendidas que son investigadas por su presunta participación en el crimen, en el asesinato de Santiago Ávalos las diligencias se concentran en la revisión de cámaras de seguridad, análisis balísticos y rastreo de los posibles responsables.
Las autoridades han señalado que todavía es prematuro establecer conclusiones sobre los móviles de ambos asesinatos, por lo que las investigaciones continúan en desarrollo.
