Las investigaciones por la muerte violenta de Santiago Ávalos, gerente financiero de una reconocida universidad en Quito, avanzan con base en varios indicios levantados por las unidades especializadas de la Policía Nacional en la avenida Oswaldo Guayasamín, en el sector de Nayón, nororiente de Quito.
El hecho ocurrió la noche del jueves 11 de junio de 2026, cuando la víctima fue encontrada sin vida en el interior de su vehículo, color plomo, que terminó impactado contra un poste tras el ataque armado.
Cinco impactos de bala en el lado del conductor
Según información preliminar recopilada por los agentes que acudieron al lugar, el vehículo presentaba al menos cinco perforaciones compatibles con impactos de arma de fuego concentradas en la ventana del lado izquierdo, donde se encontraba el conductor.
Tras el hallazgo, personal policial realizó un barrido minucioso en la escena para localizar indicios balísticos que permitan determinar la trayectoria de los disparos y el arma utilizada en el ataque.
Las evidencias fueron levantadas por Criminalística para los análisis periciales correspondientes.

Las cámaras registraron movimientos clave
Uno de los elementos que actualmente concentra la atención de los investigadores son las grabaciones de cámaras de seguridad ubicadas en los alrededores de la avenida Oswaldo Guayasamín.
De acuerdo con las primeras verificaciones, las imágenes muestran el paso del vehículo de la víctima en sentido sur-norte. Segundos después aparece una motocicleta con dos ocupantes siguiendo la misma ruta.
Este elemento ha llevado a los investigadores a considerar la posible participación de los ocupantes de la motocicleta en el hecho violento, aunque hasta el momento no existen pronunciamientos oficiales sobre sospechosos identificados.
La llamada que anticipó el peligro
Otro de los indicios incorporados al expediente corresponde a que la víctima se habría contactado con su familiares.
Según la Policía, la víctima les habría manifestado que había salido del campus universitario en donde trabajaba con dirección a su domicilio y que había notado que una motocicleta con dos ocupantes aparentemente lo seguía.
Por precaución, el gerente financiero habría compartido su ubicación con su familia en tiempo real. También les habría dicho que la batería de su teléfono celular estaba por agotarse.
Los investigadores analizan ahora la información de geolocalización y las comunicaciones realizadas antes del ataque para reconstruir los últimos movimientos de la víctima.
Investigación continúa
Las unidades especializadas de la Policía Nacional mantienen abiertas varias líneas investigativas para determinar el móvil del crimen y establecer la identidad de los responsables.
Mientras tanto, el cuerpo fue trasladado al Departamento de Medicina Legal para la práctica de la autopsia, procedimiento que permitirá incorporar nuevos elementos técnicos a la investigación.
