Melina Salazar, una camarera de Texas, Estados Unidos, recibió una inesperada herencia luego del fallecimiento de un veterano de la Segunda Guerra Mundial conocido por su carácter difícil.
Una ausencia que despertó preocupación
Durante casi siete años, Salazar fue la única empleada de una cafetería local que accedía a atender regularmente al hombre de 89 años. Según relatan medios internacionales, el hombre identificado como Walter era considerado un cliente complicado: se quejaba constantemente, rara vez sonreía y nunca dejaba propina, lo que provocaba que muchos trabajadores evitaran atenderlo.
Con el paso de los años, entre ambos se creó una rutina diaria. Por ello, cuando Walter dejó de acudir al establecimiento de forma repentina, Melina comenzó a preguntarse qué había sucedido.
Una muestra de agradecimiento inesperada
Poco tiempo después recibió una llamada inesperada del abogado del veterano. Allí le informaron que el hombre había fallecido y que la había incluido en su testamento.
La sorpresa fue aún mayor cuando conoció el contenido de la herencia. Walter le dejó USD 50.000 en efectivo y un automóvil Buick modelo 2000, como reconocimiento por la atención y el respeto que siempre recibió de ella.
Según trascendió, una nota incluida en el testamento explicaba que la amabilidad constante de Melina había significado mucho para él durante sus últimos años de vida.