Lo que parecía ser una cirugía necesaria para combatir un supuesto cáncer terminó convirtiéndose en una pesadilla para Mark Welland, un británico de 61 años que fue sometido a una operación mayor para extirpar un presunto tumor que finalmente resultó ser benigno.
El caso ocurrió en Reino Unido y actualmente se encuentra en los tribunales, donde Welland reclama una indemnización cercana a los 540.000 dólares por los daños físicos y emocionales que asegura haber sufrido.
Todo comenzó en 2020, cuando una tomografía detectó una pequeña lesión en su páncreas. Tras ser derivado al reconocido hospital Royal Marsden, especializado en oncología, los médicos le informaron que se trataba de un tumor canceroso y recomendaron una intervención quirúrgica para retirarlo.
Sin embargo, durante la operación surgieron complicaciones graves. El procedimiento inicialmente previsto como mínimamente invasivo tuvo que convertirse en una cirugía abierta debido a una hemorragia severa que provocó la pérdida de aproximadamente 3,5 litros de sangre.

Los cirujanos terminaron extirpando cerca del 40% del páncreas y el bazo completo.
La sorpresa llegó después de la intervención. Los análisis realizados al tejido extraído concluyeron que la lesión no era cancerosa, sino un nódulo benigno que no representaba una amenaza para su salud.
Según la demanda presentada por Welland, los especialistas no le habrían informado que los estudios previos no eran concluyentes ni le explicaron otras posibles causas de la lesión detectada, entre ellas la presencia de un esplenúnculo, una condición relativamente frecuente que consiste en un pequeño tejido esplénico adicional.
En 2023, el Royal Marsden Hospital reconoció que existió un incumplimiento en su deber de informar adecuadamente al paciente y admitió que Welland debió haber tenido la opción de optar por una estrategia de observación antes de someterse a una cirugía inmediata.
A cinco años de la operación, el jubilado asegura que continúa sufriendo secuelas permanentes. Debido a la extracción del bazo, debe tomar antibióticos de por vida y enfrenta un mayor riesgo de infecciones graves.
Además, afirma padecer dolores abdominales crónicos, inflamación constante y limitaciones físicas que afectaron su calidad de vida y lo obligaron a retirarse anticipadamente de su trabajo como cartero.
El proceso judicial continúa y será la justicia británica la que determine si existió negligencia médica y si corresponde una compensación económica para el afectado.
