Lo que parecía ser una vida tranquila en una de las zonas rurales más reconocidas de Inglaterra terminó convertido en un conflicto judicial de larga duración. Una mujer de 68 años enfrenta ahora una posible pena de cárcel luego de admitir que volvió a incumplir una orden de restricción impuesta por acoso contra sus vecinos.
El conflicto comenzó tras la llegada de una nueva familia
Peter y Corinne Rotherham se mudaron al sector en 2011 con la intención de disfrutar de una vida tranquila. La pareja adquirió una propiedad valorada en cientos de miles de libras esterlinas y esperaba establecerse definitivamente en el lugar.
Sin embargo, según relataron en el proceso judicial, la convivencia con su vecina, identificada como Zoi Hayes, se deterioró rápidamente hasta convertirse en una situación de hostigamiento constante.

Los afectados aseguran que vivieron más de 14 años marcados por tensiones, vigilancia y comportamientos intimidatorios.
Acusaciones de vigilancia y actos perturbadores
Durante las audiencias, la pareja denunció ante el tribunal británico que la mujer habría realizado un agujero en el seto divisorio entre ambas viviendas para observar a sus vecinos de forma permanente.
Además, señalaron que la acusada producía ruidos molestos en horas de la madrugada y, en uno de los hechos más polémicos, lanzó restos de animales en descomposición hacia el jardín contiguo. La situación derivó en una orden judicial emitida en 2021, que prohibía cualquier conducta destinada a incomodar, intimidar o acosar a la pareja.

Sin embargo un nuevo episodio durante una reunión social habría violado la orden judicial. Mientras compartían una cena con amigos, Hayes habría encendido deliberadamente una podadora de césped y la dejó funcionando cerca del lugar para generar ruido constante. Ante el tribunal la mujer reconoció que buscaba incomodar a sus vecinos.
Podría recibir una condena de cárcel
Tras admitir nuevamente el incumplimiento de la orden de restricción, Hayes podría enfrentar hasta un año de prisión. La mujer ya había recibido anteriormente una condena suspendida por violar las medidas impuestas por la justicia británica.
Durante la audiencia más reciente, la defensa argumentó que actualmente la acusada ya no reside junto a la pareja afectada, pues abandonó la vivienda meses atrás.

Pese a ello, el caso continúa abierto y el tribunal deberá definir en las próximas semanas cuál será la sentencia definitiva.
