El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, llevó a Washington una de las principales banderas de su gobierno: la seguridad. En una intensa agenda política y diplomática en la capital estadounidense, el mandatario sostuvo encuentros con el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, participó en actividades en la Organización de Estados Americanos (OEA) y encabezó un conversatorio en el Atlantic Council, al que Metro tuvo acceso, donde expuso ampliamente la posición de su administración frente a la crisis de violencia que atraviesa el país sudamericano.
Noboa insistió en que la situación ecuatoriana ya no puede interpretarse únicamente como un problema doméstico, sino como un fenómeno transnacional que requiere coordinación hemisférica y cooperación permanente con Estados Unidos y otros países de la región.
“El problema no es solo de Ecuador. El 40% de la droga termina en Estados Unidos y otro 40% en Europa. Es un problema continental”, sostuvo el mandatario durante el encuentro organizado por el Atlantic Council.

“Es una guerra contra el narcoterrorismo”
Uno de los mensajes más contundentes del presidente ecuatoriano fue su insistencia en que el país vive actualmente un conflicto armado interno contra organizaciones que, según explicó, superan incluso en número a las propias fuerzas de seguridad ecuatorianas.
Noboa defendió el estado de excepción decretado por su gobierno y la decisión de declarar un conflicto armado interno desde 2024, argumentando que las dimensiones del fenómeno criminal obligaron al Estado a permitir una actuación conjunta entre militares y policías.
“No es una guerra contra pandillas. Es una guerra contra el narcoterrorismo, contra la minería ilegal, el tráfico humano y el tráfico de órganos”, afirmó.
Según detalló, agrupaciones como Los Lobos y Los Choneros tendrían decenas de miles de integrantes, una cifra que, de acuerdo con el mandatario, obligó a modificar la estrategia de seguridad nacional.
“Solo esas dos organizaciones suman cerca de 80 mil miembros. Nuestro ejército tiene 36 mil efectivos y la policía 57 mil”, señaló.
El presidente sostuvo que sin la participación militar coordinada con las fuerzas policiales habría sido imposible recuperar control territorial en distintas regiones del país.
Cooperación con Estados Unidos
La visita a Washington también tuvo como eje central fortalecer la cooperación bilateral con Estados Unidos en materia de seguridad, inteligencia y combate al narcotráfico.
Durante el conversatorio, Noboa celebró la relación con Washington y destacó el intercambio de inteligencia, la colaboración financiera y las operaciones conjuntas como herramientas fundamentales para enfrentar a las redes criminales.
El mandatario incluso aseguró que la clasificación de organizaciones criminales ecuatorianas como grupos terroristas por parte de la administración estadounidense cambió significativamente la dinámica de seguridad.
“Ahora temen ser extraditados”, aseguró.
No obstante, reconoció que el endurecimiento de las políticas también ha generado fenómenos inesperados. Según dijo, algunos líderes criminales prefieren ser trasladados a cárceles estadounidenses antes que permanecer en prisiones de máxima seguridad ecuatorianas.
Noboa explicó que uno de los principales objetivos de su gobierno es atacar la estructura económica de los grupos criminales y no solo perseguir a sus integrantes armados.
El dinero como centro de la estrategia
Durante buena parte de la conversación, el presidente insistió en que el combate al narcotráfico debe centrarse en las finanzas criminales y en la infiltración institucional.
Según explicó, las organizaciones delictivas han desarrollado redes complejas que involucran lavado de dinero, minería ilegal, estructuras empresariales y presuntos vínculos con jueces y actores políticos.
“Los narcos tienen aliados políticos, aliados judiciales y estructuras económicas completas”, afirmó.
Noboa señaló que el oro se ha convertido en uno de los mecanismos más utilizados para lavar recursos ilícitos debido a la facilidad de comercialización internacional del mineral.
Por ello, indicó que su administración ha intensificado operaciones contra la minería ilegal y los flujos financieros vinculados al crimen organizado.
También aseguró que, por primera vez, el gobierno está investigando a jueces y funcionarios sospechosos de colaborar con estructuras criminales.
“Antes no pasaba. Ahora estamos persiguiendo a jueces que no pueden justificar millones de dólares en sus cuentas bancarias”, declaró.
El mandatario incluso estimó que cerca del 30% de ciertos sectores institucionales podrían presentar algún nivel de infiltración criminal, aunque no detalló cifras concretas sobre procesos judiciales abiertos.
Tecnología, vigilancia y control financiero
Otro de los temas abordados fue la modernización tecnológica impulsada por el gobierno ecuatoriano para rastrear operaciones financieras y movimientos criminales.
Noboa explicó que Ecuador trabaja actualmente con sistemas avanzados de monitoreo financiero e inteligencia artificial para detectar transferencias sospechosas y financiamiento ilícito.
El mandatario mencionó específicamente colaboraciones tecnológicas y nuevas herramientas de análisis financiero que, según dijo, permiten identificar movimientos de dinero relacionados con protestas violentas, grupos criminales y redes ilegales.
“Seguimos el dinero. Esa es la clave”, insistió.
Además, aseguró que el fortalecimiento de controles portuarios, vigilancia satelital y monitoreo fronterizo ha permitido interceptar cargamentos de droga y detectar nuevas rutas utilizadas por organizaciones criminales.
Fronteras, puertos y narcotráfico
Uno de los puntos centrales de la intervención fue el papel geográfico de Ecuador dentro de las rutas internacionales del narcotráfico.
Noboa explicó que gran parte de la cocaína producida en Colombia cruza territorio ecuatoriano antes de ser enviada hacia Estados Unidos o Europa mediante barcos pesqueros y contenedores marítimos.
Según detalló, las organizaciones criminales utilizan empresas de importación, embarcaciones civiles y mercancías legales para ocultar drogas y químicos utilizados en su procesamiento.
El mandatario también reconoció que muchas armas utilizadas por grupos criminales provienen de Estados Unidos, México y Perú.
“Es una estructura transnacional”, reiteró.
Durante el diálogo, defendió además los operativos marítimos conjuntos y afirmó que las organizaciones criminales utilizan frecuentemente instalaciones civiles, hospitales, granjas y barcos pesqueros para ocultarse o movilizar cargamentos.
Cuestionamientos por derechos humanos
La visita de Noboa a Washington también estuvo acompañada por críticas y protestas de sectores que cuestionan las consecuencias de la estrategia de seguridad implementada por el gobierno ecuatoriano.
Consultado sobre esos casos, Noboa rechazó las acusaciones y aseguró que las operaciones se realizaron con base en inteligencia militar.
“Los narcotraficantes no se esconden en fortalezas con letreros luminosos. Se esconden en instalaciones civiles”, argumentó.
El presidente sostuvo que muchas de las denuncias responden a la complejidad del combate contra organizaciones que operan dentro de comunidades y utilizan infraestructura civil como cobertura.
No obstante, aseguró que su gobierno mantiene investigaciones abiertas y afirmó que cualquier acusación debe sustentarse con pruebas.
Reforma judicial y poder institucional
Además del combate al crimen organizado, Noboa defendió la necesidad de impulsar reformas institucionales y judiciales para fortalecer la capacidad del Estado.
El mandatario criticó duramente a sectores del sistema judicial ecuatoriano, señalando que algunos jueces han favorecido a líderes criminales mediante medidas sustitutivas o decisiones cuestionadas.
“Hay jueces que liberan narcotraficantes, asesinos y líderes criminales”, afirmó.
Según explicó, su gobierno buscará avanzar en reformas judiciales aprovechando la mayoría legislativa con la que actualmente cuenta en la Asamblea Nacional.
También cuestionó el funcionamiento de la Corte Constitucional ecuatoriana, argumentando que carece de mecanismos de control comparables a los existentes en otros países como Estados Unidos.
Seguridad como eje político
La visita de Noboa a Washington dejó claro que la seguridad seguirá siendo el eje central de su administración y también el principal componente de su relación con Estados Unidos.
El mandatario ecuatoriano intentó proyectar la imagen de un gobierno dispuesto a endurecer medidas, fortalecer la cooperación internacional y enfrentar de manera frontal a las organizaciones criminales, aun en medio de críticas internas y cuestionamientos de organismos defensores de derechos humanos.
Ecuador y su presidente consideran que enfrenta una amenaza regional y busca respaldo político, tecnológico y operativo para sostener una estrategia que el propio presidente define como una guerra contra el narcoterrorismo.
