El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos informó este jueves 14 de mayo que el fenómeno climático El Niño presenta una alta probabilidad de desarrollarse entre mayo y julio de 2026.
Según el más reciente boletín emitido por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), existe un 82 % de probabilidades de que el fenómeno se forme durante ese periodo y se mantenga activo hasta el próximo año.
Además, los modelos climáticos indican una probabilidad superior al 50% de que alcance una intensidad “fuerte” o incluso “muy fuerte” entre septiembre y noviembre.
Los expertos advierten que El Niño podría fortalecerse considerablemente hacia finales de 2026.
NOAA alerta sobre posible “Superniño”
De acuerdo con el informe climático, todavía existe incertidumbre sobre la intensidad máxima que alcanzará el fenómeno.
Sin embargo, especialistas no descartan la aparición de un denominado “Superniño” a partir de noviembre.
Este escenario ocurre cuando la temperatura del océano Pacífico ecuatorial supera en más de dos grados centígrados el promedio histórico.
El último “Superniño” registrado ocurrió en 2015 y provocó severas alteraciones climáticas en varias regiones del mundo.

¿Qué es el fenómeno de El Niño?
El Niño es un fenómeno climático que se presenta cada dos a siete años y consiste en el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial.
Este incremento de temperatura modifica los patrones climáticos en distintas partes del planeta.
Entre sus efectos más comunes figuran:
- Sequías prolongadas en regiones habitualmente húmedas.
- Fuertes lluvias e inundaciones en zonas áridas.
- Incremento de incendios forestales.
- Alteraciones en la agricultura y abastecimiento de agua.
Posibles impactos en América y otras regiones
La NOAA explicó que, a nivel global, El Niño suele generar sequías e incendios en Australia y el sudeste asiático.
Mientras tanto, en las costas de América puede provocar lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos de tierra.
En Ecuador, históricamente este fenómeno ha estado asociado con precipitaciones extremas, afectaciones en infraestructura, pérdidas agrícolas y emergencias invernales, especialmente en zonas de la Costa.
Las autoridades y organismos meteorológicos mantienen vigilancia permanente sobre la evolución del fenómeno.
Más de una década desde el último evento extremo
Los registros históricos muestran que los eventos más intensos de El Niño ocurrieron entre 1982 y 1983, 1997 y 1998, y posteriormente en 2015.
En esos periodos se reportaron inundaciones severas, pérdidas económicas millonarias y fenómenos climáticos extremos en distintos continentes.
Actualmente, la comunidad científica continúa monitoreando la evolución de las temperaturas oceánicas para determinar el comportamiento que tendrá el fenómeno durante los próximos meses.
