El presidente de China, Xi Jinping, ofreció un exclusivo banquete de Estado para Donald Trump durante su visita oficial a Pekín, en una velada que combinó diplomacia, protocolo y alta gastronomía china.
El menú preparado especialmente para la ocasión incluyó una selección de platos sofisticados y emblemáticos de la cocina tradicional china. Según un funcionario de la Casa Blanca, los invitados disfrutaron de langosta en sopa de tomate y costillas de res crujientes como parte de la entrada principal.
Uno de los platos más representativos de la noche fue el tradicional pato laqueado a la pekinesa, considerado uno de los símbolos gastronómicos más importantes de la capital china. También se sirvieron verduras de temporada guisadas, salmón cocinado a fuego lento en salsa de mostaza y bollos fritos rellenos de cerdo.
Para el cierre del banquete, los asistentes degustaron pastelitos con forma de concha de trompeta, tiramisú, frutas frescas y helado.
En el discurso que pronunció en el banquete, Xi dijo que la relación entre China y Estados Unidos es la relación bilateral más importante en el mundo actual.
“Debemos hacer que funcione y nunca arruinarla”, indicó el mandatario chino y añadió que los dos países tienen todo que ganar con la cooperación y todo que perder con la confrontación.
“Nuestros dos países deben ser socios en lugar de rivales”, agregó.
La cena se desarrolló bajo estrictas medidas de protocolo y sin transmisión televisiva en directo, algo que, según medios internacionales como The New York Times, reforzó el carácter reservado y estratégico del encuentro entre ambos líderes.
Durante el evento, Trump calificó el momento como “extraordinario” y describió a Xi Jinping como “un amigo”, destacando la importancia de la relación bilateral entre Estados Unidos y China.
Además de la cena de gala, la jornada estuvo marcada por conversaciones sobre Taiwán, Irán, comercio internacional y cooperación económica, aunque varios anuncios quedaron pendientes tras la reunión bilateral celebrada en Beijing.
