Lo que parecía ser un dolor de cabeza relacionado con el agotamiento del posparto terminó convirtiéndose en una grave emergencia médica para Jaycie Conley, que sufrió tres derrames cerebrales luego de someterse a un ajuste cervical quiropráctico.
El caso fue difundido por el medio británico Daily Mail, que citó declaraciones entregadas por la mujer a Kennedy News and Media.
Según el reporte, el episodio ocurrió en diciembre de 2021, cuando Conley tenía 33 años y atravesaba el posparto mientras cuidaba a su bebé de seis meses.
Dolor de cabeza y síntomas preocupantes
La mujer relató que comenzó a experimentar fuertes dolores de cabeza y molestias en el cuello, síntomas que inicialmente atribuyó al cansancio y la falta de sueño.
Al no presentar mejoría tras varios días, decidió acudir a un quiropráctico con quien ya se había tratado anteriormente.
Horas después del ajuste cervical, comenzó a sentir náuseas y alteraciones visuales.
La mujer aseguró que el especialista calificó los síntomas como una “reacción extraña”.
Según su testimonio, el profesional le recomendó regresar para una revisión adicional y acudir a un médico únicamente si las molestias persistían.
Diagnóstico: disección arterial y derrames cerebrales
Ante el empeoramiento de su estado de salud, Conley decidió acudir a un hospital, donde los médicos determinaron que había sufrido una disección bilateral de la arteria vertebral.
Esta condición implica un desgarro en las arterias que transportan sangre al cerebro a través de la columna vertebral y puede derivar en accidentes cerebrovasculares graves.
La información citada por la Clínica Cleveland señala que este tipo de lesión representa un riesgo potencialmente mortal.
Los especialistas concluyeron que la mujer ya había sufrido dos ataques isquémicos transitorios antes de presentar un derrame cerebral más severo.
Mientras permanecía hospitalizada, Conley sufrió un tercer derrame cerebral que la mantuvo durante cinco días en la unidad de cuidados intensivos.
“Tengo 33 años, ¿cómo es posible?”
La mujer relató que el impacto emocional y físico fue devastador para ella y su familia.
“Pensé: ‘Tengo 33 años, ¿cómo es posible?’”, recordó en declaraciones recogidas por Kennedy News and Media.
Según contó, durante ese periodo perdió movilidad, no podía caminar sola ni atender a su hijo, situación que alteró profundamente su vida cotidiana.
Actualmente, Conley enfrenta secuelas permanentes, entre ellas debilidad en el lado derecho del cuerpo y dificultades en el habla.
Debate sobre riesgos de ajustes cervicales
La afectada aseguró sentirse frustrada porque, según afirma, nunca recibió información clara sobre el posible riesgo de accidentes cerebrovasculares asociados a este tipo de procedimientos cervicales.
Los médicos le indicaron que la lesión arterial probablemente estuvo relacionada con la velocidad del ajuste cervical realizado.
El caso ha generado debate en redes sociales y entre especialistas sobre la necesidad de informar adecuadamente a los pacientes acerca de los posibles riesgos vinculados a ciertos tratamientos quiroprácticos.
