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El Planeta 9: el misterio que la NASA está a punto de resolver

Además, su lejanía hace que refleje muy poca luz, convirtiéndolo en un objeto extremadamente tenue.

Lo que guarda la teoría del Planeta 9.
Lo que guarda la teoría del Planeta 9. Captura de pantalla.

Durante casi dos décadas, la humanidad asumió que el Sistema Solar estaba conformado únicamente por ocho planetas tras la reclasificación de Plutón como planeta enano en 2006. Sin embargo, una teoría científica que gana fuerza desde hace años podría cambiar nuevamente nuestra comprensión del vecindario cósmico: la posible existencia del llamado Planeta 9.

Ahora, gracias al poderoso observatorio Observatorio Vera Rubin, inaugurado oficialmente en 2025 en el norte de Chile, los astrónomos creen que podrían estar más cerca que nunca de resolver uno de los mayores misterios de la astronomía moderna.

La teoría que desafía al Sistema Solar actual

La hipótesis del Planeta 9 tomó fuerza en 2016, cuando los astrónomos Konstantin Batygin y Michael Brown, investigadores del California Institute of Technology, publicaron un estudio donde planteaban que un enorme planeta oculto podría existir más allá de Neptuno.

Según sus cálculos, este cuerpo tendría una masa hasta diez veces superior a la de la Tierra y sería capaz de alterar gravitacionalmente las órbitas de varios objetos transneptunianos ubicados en el distante Cinturón de Kuiper.


Para los científicos, las trayectorias inclinadas y extremadamente alargadas de estos cuerpos helados no pueden explicarse fácilmente sin la presencia de un objeto masivo ejerciendo influencia gravitatoria. “Si no existe el Planeta 9, no tenemos explicaciones para muchos eventos extraños”, sostuvo Michael Brown en declaraciones recogidas por la BBC.

¿Por qué nadie ha encontrado el Planeta 9?

Uno de los principales problemas para confirmar la existencia del Planeta 9 es la enorme distancia a la que supuestamente se encuentra. Los modelos astronómicos estiman que estaría unas 20 veces más lejos del Sol que Neptuno, lo que provocaría que tarde hasta 20 mil años terrestres en completar una sola órbita.

Además, su lejanía hace que refleje muy poca luz, convirtiéndolo en un objeto extremadamente tenue y difícil de detectar incluso con telescopios avanzados. A eso se suma otro factor: su órbita no sería circular como la de la mayoría de planetas, sino altamente elíptica e inclinada.

La situación recuerda al descubrimiento de Neptuno, cuya existencia fue predicha matemáticamente antes de ser observada oficialmente. Incluso Galileo Galilei habría visto el planeta siglos antes sin reconocerlo como tal debido a las limitaciones tecnológicas de su época.

El observatorio Vera Rubin podría cambiarlo todo

La gran esperanza de la comunidad científica está puesta ahora en el Observatorio Vera Rubin, considerado uno de los telescopios más avanzados del planeta. Su capacidad para capturar enormes regiones del cielo con alta sensibilidad permitirá analizar millones de objetos en el Sistema Solar exterior.

En 2024, investigadores de Taiwán, Japón y Australia identificaron posibles señales compatibles con el hipotético planeta utilizando archivos infrarrojos históricos. Aunque el hallazgo todavía genera escepticismo, abrió nuevamente el debate científico.

La astrofísica Malena Rice cree que el planeta podría haber sido registrado accidentalmente en datos antiguos sin ser reconocido. Otros expertos, como Susanne Pfalzner, consideran que fenómenos gravitacionales causados por estrellas cercanas podrían explicar las anomalías sin necesidad de un nuevo planeta.

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