El toque de queda implementado en Ecuador entre el 3 y el 18 de mayo de 2026 restringe la circulación de personas en varias ciudades del país, donde la medida rige desde las 23h00 hasta las 05h00. Aunque la disposición busca reforzar la seguridad, existe un grupo para el que cumplirla resulta imposible, las personas que viven en las calles.
Mientras gran parte de la ciudadanía permanece en sus viviendas durante las horas restringidas, cientos de hombres, mujeres e incluso familias enteras pasan las noches en espacios públicos porque no cuentan con un lugar seguro donde permanecer.
¿Qué pasa con el toque de queda para las personas sin hogar?
En sectores del Centro Histórico, el sur de Quito y zonas del norte de la capital, es común observar a personas refugiadas bajo puentes, portales, parques o estructuras improvisadas.
Según el medio Quito Informa, para esta población, la restricción nocturna representa una situación compleja. Aunque el toque de queda limita la movilidad, quienes no tienen vivienda permanecen expuestos a controles policiales, riesgos de inseguridad y condiciones climáticas adversas.

Además, organizaciones sociales advierten que muchas personas en situación de calle enfrentan problemas relacionados con salud mental, consumo problemático de sustancias y exclusión social.
Refugios y asistencia social no cubren toda la demanda
Ante esta situación, entidades municipales mantienen operativos y programas de ayuda dirigidos a personas vulnerables. Quito cuenta con espacios de acogida temporal, comedores comunitarios y brigadas de atención social.
Sin embargo, las autoridades reconocen que la capacidad de estos servicios es limitada frente al número de ciudadanos que necesitan apoyo.

Durante el toque de queda, varios equipos modificaron sus horarios de trabajo para continuar brindando asistencia antes del inicio de las restricciones nocturnas.
Entre las principales necesidades detectadas están:
- Alimentación
- Atención médica y psicológica
- Espacios seguros para dormir
- Protección para niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad
Mientras continúan los controles y operativos, cientos de personas siguen enfrentando las noches sin techo, en medio de restricciones que para ellos son imposibles de cumplir.
