Mientras Brasil intenta recuperarse del impacto por el tiroteo escolar ocurrido en Río Branco, comienzan a conocerse las historias de Alzenir Pereira y Raquel Sales, las dos trabajadoras asesinadas durante el ataque perpetrado por un adolescente de 13 años.

Las víctimas trabajaban como inspectoras en el Instituto São José, la escuela donde ocurrió el ataque armado el pasado martes 5 de mayo.
Según la Policía Militar, el menor ingresó armado con una pistola perteneciente a su padrastro y abrió fuego dentro de uno de los pasillos del establecimiento educativo.
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Alzenir dedicó 15 años a la escuela
Alzenir Pereira da Silva tenía 53 años y llevaba 15 años trabajando en la institución. Familiares y compañeros la describieron como una mujer cercana, amable y muy comprometida con los estudiantes.
Además de desempeñarse como inspectora, era madre de dos hijos y abuela de siete nietos.

Raquel estudiaba enfermería
Raquel Sales Feitosa tenía 37 años y trabajaba desde hace cinco años en el colegio. Mientras cumplía sus labores en la escuela, también estudiaba enfermería para continuar creciendo profesionalmente.
Tras conocerse su muerte, la universidad donde estudiaba suspendió actividades académicas como señal de duelo.
Compañeros de trabajo aseguraron que ambas mujeres eran reconocidas por su dedicación y cuidado hacia los estudiantes.

El ataque dejó varios heridos
Además de las dos víctimas mortales, otras personas resultaron heridas durante el tiroteo, entre ellas un estudiante y un trabajador administrativo.
Las autoridades informaron que el adolescente fue detenido poco después del ataque y permanece bajo custodia. La Policía Civil investiga ahora los motivos del crimen y si otros estudiantes conocían previamente el plan.
Suspenden clases tras la tragedia
Luego del ataque, el gobierno del estado de Acre suspendió las clases en las escuelas públicas hasta el próximo 8 de mayo. También se enviaron equipos de apoyo psicológico para atender a estudiantes, familiares y docentes afectados por la tragedia.
