La noche del martes 5 de mayo de 2026, un siniestro de tránsito en el sur de Quito terminó con la vida de Rony Stalin García Ruano. Pero más allá del hecho, su historia refleja quién era el joven que hoy llora una familia y cuya muerte ha generado indignación.
Rony tenía 27 años. Era ingeniero y estaba a solo dos días de graduarse. Según sus familiares, se encontraba en una etapa clave de su vida, con proyectos personales y profesionales en marcha.
Murió en la puerta de su casa
El accidente ocurrió a las 19:24 en el sector El Conde, en la intersección de la S48B y la línea férrea. De acuerdo con el reporte oficial, un bus se estrelló contra una vivienda, causando la muerte de una persona y daños materiales.
Esa persona era Rony.
Según el testimonio de su padre, Marcelo García, relatado a Metro Ecuador, el joven regresaba de su trabajo y estaba a punto de ingresar a su domicilio cuando ocurrió el impacto.

“Mi hijo estaba entrando a la casa cuando el bus bajó a toda velocidad… se llevó la casa y se lo llevó a él”, relató.
Un joven comprometido y cercano a su comunidad
Su padre lo describe como un joven dedicado, solidario y comprometido con causas sociales.
“Era un hombre sano, no tomaba, no fumaba. Siempre ayudaba a los demás”, recordó.
Rony también participaba en actividades sociales junto a su familia, enfocadas en apoyar a sectores vulnerables.
Para su entorno, no solo era un profesional en formación, sino una persona con vocación de servicio.
El dato que agrava el caso
De acuerdo con información preliminar, el conductor del bus involucrado en el siniestro presentaba aproximadamente 2.1 gramos de alcohol por litro de sangre.
Este nivel supera ampliamente los límites permitidos para conductores profesionales en Ecuador.
Para la familia, este elemento marca la diferencia entre un accidente y una posible negligencia.
Un caso que genera indignación
La muerte de Rony García ha reactivado el debate sobre los controles en el transporte público y la seguridad vial en Quito.
Su padre ha cuestionado que conductores en estado etílico continúen operando en las vías.
“No puede ser que estos conductores estén en las calles y sigan trabajando”, señaló.
Una pérdida que trasciende lo personal
Para su familia, la pérdida es irreparable. Pero también consideran que el país ha perdido a un joven con potencial.
“Hoy el país ha perdido a un gran ser humano”, expresó su padre.
Mientras las investigaciones continúan, su historia se suma a una lista de casos que evidencian los riesgos en las vías y la necesidad de mayores controles.
El nombre de Rony García ya no es solo parte de un reporte de tránsito. Es el reflejo de una vida que estaba por comenzar.
