Un nuevo hecho de inseguridad se registró en el centro de Guayaquil. La tarde del domingo 3 de mayo, un grupo de aproximadamente 40 personas ingresó al edificio Multicomercio, ubicado en las calles Eloy Alfaro y Cuenca, para sustraer mercadería que aún permanece en el interior de la estructura afectada por un incendio meses atrás.
De acuerdo con información de la Policía Nacional del Ecuador, el hecho fue detectado alrededor de las 17:40 durante un patrullaje en el sector. El capitán Pablo Cadena, jefe del circuito Chile, señaló que los agentes observaron a decenas de personas retirando bultos desde el inmueble.
“Observamos una avalancha de personas llevándose sacas de mercadería”, indicó el oficial, quien explicó que en ese momento solo tres uniformados se encontraban en el lugar.
Intervención en condiciones de desventaja
Los agentes intentaron frenar el saqueo, pero se encontraron con resistencia. Parte del grupo se enfrentó a la Policía pese a las advertencias, lo que obligó a los uniformados a utilizar agentes químicos para dispersar a los involucrados.
Aunque varios lograron huir con productos, durante el operativo se recuperaron al menos 19 bultos, principalmente de carteras y bolsos. Con la llegada de refuerzos, la Policía logró detener a dos personas dentro del inmueble, quienes fueron puestos a órdenes de la autoridad competente por el presunto delito de robo.
Un punto crítico tras el incendio
El edificio Multicomercio quedó gravemente afectado luego de un incendio ocurrido el 11 de febrero de 2026, que se prolongó por más de 72 horas y causó daños estructurales, incluyendo el colapso de varias áreas.
Desde entonces, el inmueble se ha convertido en un punto vulnerable. Según la Policía, los ingresos irregulares son frecuentes.
En la mayoría de casos, se trata de pequeños grupos que acceden para buscar objetos de valor entre los escombros. Sin embargo, el evento del domingo marcó un cambio en la dinámica.
Control limitado y riesgo constante
Ante este escenario, se ha coordinado con los propietarios para retirar la mercadería que aún permanece en el lugar, ya que su presencia continúa atrayendo a personas.
El caso vuelve a evidenciar los retos en seguridad urbana y el riesgo que representan las infraestructuras abandonadas o afectadas en zonas comerciales de la ciudad.
