La detención de Erika Guadalupe Herrera Coriand, señalada como presunta responsable del feminicidio de Carolina Flores, marca un punto clave en un caso que ha generado conmoción internacional. La mujer fue arrestada la noche del 29 de abril en Venezuela, luego de varios días prófuga tras el crimen ocurrido el pasado 15 de abril en la colonia Polanco, en Ciudad de México.
De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, la captura se logró mediante un operativo coordinado con autoridades venezolanas. “Detenida en Venezuela probable responsable de feminicidio cometido en la alcaldía Miguel Hidalgo”, informó la dependencia en su cuenta oficial.
¿Dónde estaba Erika Herrera y cómo fue ubicada?
Tras el asesinato, Herrera salió de México apenas un día después del crimen. Según reportes, el 16 de abril ingresó a Venezuela vía Panamá, lo que activó los mecanismos de búsqueda internacional.
Con base en las investigaciones, la Fiscalía mexicana gestionó una ficha roja de Interpol, lo que permitió rastrear su ubicación fuera del país. Esta alerta internacional fue clave para que agentes venezolanos lograran ubicarla y proceder con su detención.
Fuentes indican que, inicialmente, fue retenida bajo la figura de desacato a la autoridad para ganar tiempo mientras se formalizaba la orden internacional. Posteriormente, con la emisión oficial de la alerta roja, se concretó su arresto por la presunción del delito.
Según información difundida, la mujer incluso se habría negado a ser detenida, argumentando que se encontraba en otro país y que no podían arrestarla por un delito que, según su versión, no había cometido.
El papel de Interpol y la cooperación internacional
La captura fue resultado directo de una estrategia conjunta entre la Fiscalía General de la República (FGR), la Fiscalía de Ciudad de México y organismos internacionales.
Con una orden de aprehensión emitida por un juez de control desde el 23 de abril, las autoridades mexicanas activaron la búsqueda global. La ficha roja de Interpol permitió alertar a distintos países sobre su posible ingreso, lo que facilitó su localización en Venezuela.
El periodista Norberto Mazza, corresponsal en Venezuela, explicó que las autoridades mexicanas ya habían advertido sobre su posible llegada. “La Fiscalía mexicana notificó que posiblemente podría entrar al país una señora de nombre Erika María Guadalupe ‘N’… y que le urgía, por lo menos, detenerla”, relató.
Según su versión, para ganar tiempo, la mujer fue inicialmente arrestada en Caracas bajo la figura de desacato a la autoridad, lo que permitió retenerla mientras se formalizaba la alerta internacional.
“En esas 48 horas llegaron precisamente las informaciones oficiales de la tarjeta roja de Interpol que autorizan a actuar y a detenerla por la presunción de homicidio”, detalló Mazza.
Además, indicó que la mujer se habría resistido al procedimiento. “Ella se negó a ser detenida, dijo que estaba en otro país, que no tenían autoridad para detenerla por un delito que no había cometido”, agregó.
Actualmente, Herrera se encuentra bajo custodia en ese país “en tanto se realizan las gestiones necesarias para formalizar su extradición”, según confirmaron las autoridades.
El caso: un feminicidio que sacudió a México
Carolina Flores, de 27 años, fue asesinada el 15 de abril dentro de su departamento en Polanco. De acuerdo con las investigaciones, recibió varios disparos tras una discusión familiar.
El testimonio de Alejandro Sánchez, esposo de la víctima e hijo de la acusada, fue clave en el proceso. Según relató, su madre le pidió que las dejara solas para conversar momentos antes del ataque.
Minutos después, escuchó “un sonido muy fuerte, como un cohete”, lo que alertó sobre lo que ocurría dentro del inmueble.
Además, la Fiscalía habría presentado como evidencia un video del ataque, así como declaraciones que apuntan a conflictos previos entre ambas.
Presunción de inocencia y proceso legal
Las autoridades recordaron que Herrera “se le presume inocente, mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el órgano jurisdiccional correspondiente”.
Por ahora, permanece bajo custodia en Venezuela a la espera del proceso de extradición hacia México, donde enfrentará el proceso judicial por el presunto feminicidio de su nuera.
El caso continúa en investigación y ha puesto nuevamente en el centro del debate la violencia de género y los conflictos familiares que pueden escalar a hechos extremos.
