La historia de Cristina Romaña ha encendido las alertas sanitarias a nivel internacional. La bailarina española de 25 años terminó en estado crítico tras sufrir la picadura de una garrapata durante una visita turística al Parque de Nara, en Japón.
Lo que comenzó como una experiencia aparentemente inofensiva —acariciar ciervos en uno de los destinos más visitados del país— derivó en un cuadro médico grave que la llevó a terapia intensiva. Días después del contacto, la joven empezó a presentar síntomas severos que evolucionaron rápidamente.
Síntomas ignorados: fiebre, vómitos y pérdida de conciencia
Tras regresar a España, Cristina Romaña comenzó a experimentar fiebre, vómitos, lesiones en la piel y un agotamiento extremo. Inicialmente, los síntomas no fueron asociados a una infección grave, lo que retrasó el diagnóstico.
“Dormí muchísimo tiempo, tenía fiebre y al despertarme vi heridas en manos y piernas”, relató.
Con el paso de los días, el cuadro clínico se agravó, incluyendo mareos, pérdida de conocimiento e incluso parálisis facial, lo que encendió las alarmas médicas.
Diagnóstico complejo: múltiples errores hasta detectar la causa
El caso se volvió aún más crítico debido a diagnósticos erróneos. En un inicio, se descartaron enfermedades virales y se consideraron otras patologías como infecciones bacterianas, trastornos neurológicos e incluso condiciones psicológicas.
Finalmente, estudios realizados en centros especializados confirmaron la presencia de bacterias transmitidas por garrapatas, incluyendo infecciones asociadas a la enfermedad de Lyme, una afección que puede comprometer el sistema nervioso si no se trata a tiempo.
La paciente también dio positivo en otras bacterias como Rickettsia, lo que complicó aún más su estado de salud.
De España a Alemania: tratamiento urgente y costos elevados
Ante la falta de respuesta a tratamientos iniciales, Cristina Romaña buscó alternativas en el extranjero. Tras evaluaciones en Japón y España, finalmente fue ingresada en un hospital especializado en Múnich, reconocido por su tratamiento avanzado contra Lyme.
Actualmente permanece en una unidad de cuidados intensivos, sometida a terapias como hipertermia —un procedimiento que eleva la temperatura corporal para combatir bacterias— además de antibióticos intravenosos y tratamientos de depuración sanguínea.
El costo del tratamiento, según su testimonio, puede superar los 120.000 euros, lo que refleja la gravedad y complejidad de este tipo de enfermedades.
Enfermedad de Lyme: un riesgo subestimado
La enfermedad de Lyme es transmitida por la picadura de garrapatas infectadas y puede generar síntomas que van desde erupciones cutáneas hasta complicaciones neurológicas severas.
Uno de los signos característicos es el “eritema migratorio”, una lesión en forma de diana que apareció en la piel de la bailarina, pero que no fue identificada a tiempo.
Especialistas advierten que el contacto con animales en entornos naturales, como parques o zonas rurales, puede aumentar el riesgo de exposición si no se toman precauciones.
