Un caso que mezcla religión, crimen y redes internacionales sacude a Asia en medio del flujo informativo global previo a la Copa Mundial de la FIFA 2026. Las autoridades de Sri Lanka detuvieron a 22 monjes budistas en el aeropuerto internacional de Colombo tras encontrar en su equipaje 112 kilogramos de presunta droga, según informaron fuentes oficiales de aduanas.
El operativo fue ejecutado por la Oficina de Narcóticos de la Policía, que actuó tras recibir información confidencial. La intervención permitió interceptar al grupo inmediatamente después de su llegada desde Tailandia, evitando que la sustancia ingresara al circuito interno de distribución.
Cómo operaba el grupo: droga oculta y logística organizada
De acuerdo con el portavoz de aduanas, cada uno de los detenidos transportaba aproximadamente cinco kilos de material vegetal sospechoso. En total, se incautaron 112 kilos, distribuidos en paquetes ocultos dentro de dobles fondos en las maletas.
“Cada uno portaba aproximadamente cinco kilos de material vegetal… un total de 112 kilos”, detalló la autoridad aduanera.
El uso de bolsas transparentes y compartimentos ocultos evidencia un nivel de planificación que va más allá de un hecho aislado. Las autoridades consideran que se trata de una operación estructurada, con logística definida y roles específicos entre los involucrados.
Investigación en curso: reclutamiento vía redes sociales
Las primeras indagaciones apuntan a que la operación fue coordinada por tres monjes vinculados a un templo en Jamburaliya, en las afueras de Colombo. Según fuentes policiales, estos líderes habrían reclutado a otras 19 personas mediante la red social Facebook, lo que abre una nueva línea de investigación sobre el uso de plataformas digitales en redes de narcotráfico.
Tras su detención, los 22 implicados fueron puestos en prisión preventiva durante siete días por orden del Tribunal de Magistrados de Negombo, mientras continúan los interrogatorios para determinar el alcance de la red.
Tipo de droga y valor en el mercado
Medios locales señalan que la sustancia incautada sería cannabis tipo “kush” y hachís, con un valor estimado de 3,6 millones de dólares en el mercado ilegal. Este dato posiciona el caso como uno de los decomisos más relevantes recientes en el país.
Aunque Tailandia ha avanzado en la despenalización parcial del cannabis desde 2022, los extractos como el hachís continúan altamente regulados y requieren permisos específicos. Su tráfico internacional sigue siendo considerado un delito grave.
Impacto y debate: religión, crimen y percepción pública
El caso ha generado un fuerte impacto social debido al perfil de los detenidos. Los monjes budistas, tradicionalmente asociados con la vida espiritual y la disciplina, se ven ahora vinculados a una presunta red de narcotráfico internacional.
Este contraste ha abierto un debate sobre el uso de identidades religiosas como fachada para actividades ilícitas, así como sobre la vulnerabilidad de instituciones tradicionales frente a redes criminales organizadas.
