Con el inicio del ciclo lectivo en la región Costa programado para este lunes 4 de mayo, la comunidad educativa se enfrenta a un cambio estructural en la gestión del comportamiento escolar.
Tras el comunicado emitido por el Ministerio de Educación el pasado 24 de abril, el uso de dispositivos móviles se posiciona como uno de los temas centrales en la agenda de rectores, padres y especialistas.
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La nueva normativa no implica un “vale todo”, sino un traslado de la responsabilidad: el Estado delega a cada institución la potestad de definir sus propias reglas a través de sus Códigos de Convivencia, aunque bajo lineamientos generales que priorizan la pedagogía sobre la prohibición absoluta.

Lo que dice la norma: regulación según el nivel
A pesar de la flexibilización en el catálogo de faltas disciplinarias, el Ministerio ha sido enfático en que el uso de celulares sigue bajo la lupa del Acuerdo Ministerial 2025-00015-A:
- Nivel Inicial y Básica: El uso no está permitido ni es recomendado.
- Bachillerato: Se admite únicamente de forma excepcional, con fines académicos y bajo la supervisión directa del docente.
- Docentes: Tienen prohibido el uso de dispositivos para fines personales durante las horas de clase.
Además, se recalca que el teléfono móvil no es un útil escolar obligatorio, blindando a las familias frente a exigencias económicas adicionales.
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¿Oportunidad o riesgo?
Para los especialistas en salud mental, el debate no debe centrarse solo en el aparato, sino en el desarrollo de la autorregulación.
Psicólogos educativos coinciden en que la reforma responde a una realidad digital inevitable, pero advierten sobre los riesgos identificados en el estudio “Uso de celulares en instituciones educativas”.
“El cerebro del adolescente aún está desarrollando la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos. Si un plantel permite el celular sin una estructura pedagógica clara, el dispositivo se convierte en un agente de aislamiento y distracción, reduciendo la capacidad de empatía y el rendimiento académico”, explica la psicología clínica Nicole Cedeño.
Por otro lado, la eliminación de las “muestras de afecto consensuadas” del catálogo de faltas disciplinarias también genera debate.
Desde la psicología se plantea que, si bien la afectividad es parte del desarrollo integral, la falta de límites claros en el entorno escolar podría confundir a los menores sobre los espacios de privacidad y respeto público.
“La afectividad es, sin duda, un pilar del desarrollo integral del ser humano. Sin embargo, el entorno escolar no es solo un espacio de socialización, sino el primer escenario donde el niño y el adolescente aprenden la distinción entre lo privado, lo íntimo y lo público“, señala la Psicóloga Educativa y especialista en adolescencia, Dra. Mariana Vélez.
Autonomía para los rectores
Una de las novedades más relevantes de esta reforma es la capacidad de sanción inmediata que recuperan las autoridades institucionales. Los rectores ahora tienen la facultad de actuar directamente ante faltas graves como:
- Deshonestidad académica (fraude en exámenes mediante tecnología).
- Uso indebido del uniforme en actos vandálicos o consumo de alcohol.
- Consumo de sustancias dentro del plantel.
- Vandalismo contra bienes de la institución.
Protección de la imagen
Finalmente, el Ministerio ha puesto un cerrojo a la privacidad: queda estrictamente prohibido que los docentes graben, fotografíen o realicen transmisiones en vivo con estudiantes sin una autorización escrita de los representantes legales.
Con estas reglas sobre la mesa, la Costa ecuatoriana arranca un periodo lectivo donde la convivencia ya no se dicta solo desde una matriz central, sino desde el consenso de cada comunidad educativa.
Autonomía para los rectores
Una de las novedades más relevantes de esta reforma es la capacidad de sanción inmediata que recuperan las autoridades institucionales. Los rectores ahora tienen la facultad de actuar directamente ante faltas graves como:
- Deshonestidad académica (fraude en exámenes mediante tecnología).
- Uso indebido del uniforme en actos vandálicos o consumo de alcohol.
- Consumo de sustancias dentro del plantel.
- Vandalismo contra bienes de la institución.
Finalmente, el Ministerio ha puesto un cerrojo a la privacidad: queda estrictamente prohibido que los docentes graben, fotografíen o realicen transmisiones en vivo con estudiantes sin una autorización escrita de los representantes legales.
Con estas reglas sobre la mesa, la Costa ecuatoriana arranca un periodo lectivo donde la convivencia ya no se dicta solo desde una matriz central, sino desde el consenso de cada comunidad educativa.
