El caso que conmociona a Colombia por la muerte de la psicóloga Karely Merlano continúa revelando detalles escalofriantes.
En las últimas horas, un testimonio reservado ha aportado detalles que podrían ser determinantes para esclarecer el crimen ocurrido en un hogar de acogida para menores.
Los cuatro adolescentes señalados como presuntos responsables, quienes habían escapado del centro, ya fueron recapturados y permanecen a la espera de su situación judicial.
Un posible móvil: represalias
De acuerdo con el testimonio citado por familiares de la víctima, la psicóloga habría sido atacada tras intervenir en defensa de una menor, quien presuntamente era víctima de abuso dentro del centro.
Esta versión apunta a que el crimen habría sido una represalia por parte de los adolescentes.
“Hay un testigo presencial que ya relató lo sucedido”, indicó el esposo de la víctima en una entrevista para El Tiempo, quien insiste en que este elemento será clave en el proceso judicial.
Alertas previas que no habrían sido atendidas
Antes del crimen, la profesional habría reportado incidentes y comportamientos irregulares dentro del centro.
Sin embargo, según versiones cercanas al caso, las advertencias no habrían sido atendidas oportunamente, lo que ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de protección en este tipo de instituciones.
Las autoridades informaron que el cuerpo de la psicóloga presentaba signos de violencia extrema ya que habría sido torturada.
La víctima fue hallada atada dentro del inmueble, lo que evidencia la gravedad del hecho y ha incrementado la indignación social.
Otro testigo clave en la investigación
En el marco de las indagaciones, también se identificó a un segundo testigo: un adulto mayor en situación de calle que frecuentaba la zona.
El hombre fue encontrado en condiciones críticas y con signos de agresión, lo que refuerza la hipótesis de violencia ejercida por los mismos implicados.
El caso sigue en manos de las autoridades judiciales, que deberán determinar responsabilidades y esclarecer los hechos.
