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Todo lo que debes saber de Andreína Lamota, la Descuartizadora de Sauces

Andreína Lamota: cronología del crimen en Sauces 9, evidencia forense, búsquedas en internet y manipulación en el caso Martha Solís en Guayaquil.

Andreína Lamota, sentenciada por matar y descuartizar a su madre en Sauces.
Andreína Lamota, sentenciada por matar y descuartizar a su madre en Sauces. Captura de pantalla.

El caso de Andreína Lamota se ha convertido en un referente de análisis criminal en Ecuador debido a la sofisticación de los indicios digitales que evidencian premeditación. Cuatro días antes de la desaparición de Martha Solís, la procesada realizó búsquedas en internet sobre “cómo asfixiar a alguien con una funda”, “desintegrar huesos humanos” y “eliminar olores de cadáveres”, según revelaron peritos durante el juicio.

Además, la consulta sobre rutas de camiones de basura, técnicas para simular secuestros y penas por homicidio en Ecuador refleja un nivel de anticipación jurídica y logística poco común en crímenes de este tipo, elevando la complejidad del caso.

El crimen en Sauces 9: ejecución y hallazgo forense

Andreína Lamota, de 32 años, fue sentenciada a 40 años de prisión tras confesar el asesinato y desmembramiento de su madre en el sector Sauces 9, en Guayaquil. El cuerpo fue hallado en condiciones que evidencian un intento sistemático de ocultamiento, distribuido en fundas con sal dentro de una lavadora y un contenedor plástico.

La autopsia determinó que la causa de muerte fue asfixia por sofocación, acompañada de desmembramiento posterior. Peritos de Criminalística documentaron lesiones contuso-cortantes, fragmentación ósea y rastros biológicos detectados mediante luminol, elementos que consolidan la narrativa forense del crimen.


Evidencia digital y adquisiciones: herramientas del delito

Durante el allanamiento, las autoridades incautaron dispositivos electrónicos cuyo análisis reveló compras estratégicas vinculadas al crimen, entre ellas un cuchillo eléctrico y sustancias con potencial sedante. Según la investigación, el arma adquirida fue utilizada en el proceso de desmembramiento, lo que conecta directamente la evidencia digital con la materialidad del delito.

Asimismo, se identificaron búsquedas sobre rastreo de teléfonos por IMEI, uso de químicos y adquisición de implementos como amoladoras y máscaras de silicona. Este conjunto de evidencias configura un ecosistema de planificación técnica que trasciende el impulso emocional, posicionando el caso en una categoría de alta complejidad criminal.

Manipulación narrativa: engaño a familiares y autoridades

Uno de los elementos más relevantes del caso es la estrategia de manipulación comunicacional desplegada por Lamota tras el crimen. De acuerdo con testimonios, utilizó el teléfono de la víctima para enviar mensajes simulando que seguía con vida, incluso alterando patrones de escritura y uso de emoticones.

La construcción de una narrativa ficticia sobre deudas y amenazas externas buscó desviar la investigación, mientras se detectaron inconsistencias en sus declaraciones ante la Policía. Este comportamiento evidencia un intento sistemático de control del relato y distorsión de la realidad, característico en delitos con encubrimiento activo.

Reconstrucción del engaño: cámaras, inconsistencias y evidencia clave

Las cámaras de seguridad fueron determinantes para desmontar la versión inicial de desaparición. En los registros, una mujer que aparentaba ser Martha fue identificada posteriormente como la propia Andreína. Este hallazgo permitió evidenciar una simulación deliberada destinada a sostener la hipótesis de fuga voluntaria.

La investigación también reveló que el inmueble donde supuestamente se dirigía la víctima había sido alquilado por la propia procesada. Este cruce de información consolidó la hipótesis de encubrimiento estructurado, llevando a los agentes a intervenir la vivienda donde finalmente se encontraron los restos.


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