El cambio climático dejó de ser un problema exclusivamente ambiental y se ha convertido en un factor que impacta directamente la economía de Ecuador. Así lo plantea un análisis del especialista Eduardo Arias, CEO de Antroproyectos, quien señala que los efectos climáticos ya generan pérdidas económicas, afectan la productividad y presionan la estabilidad fiscal del país .
El informe destaca que fenómenos como lluvias intensas y sequías están alterando sectores clave. En el caso ecuatoriano, las precipitaciones extremas han provocado inundaciones y deslizamientos que dañan carreteras, sistemas de agua y conectividad rural, afectando especialmente a zonas con mayores brechas estructurales .
A esto se suma la alta dependencia energética del país. Ecuador obtiene cerca del 70 % de su electricidad de fuentes hidroeléctricas, lo que lo hace especialmente vulnerable a periodos de sequía. Durante el estiaje de 2024, esta situación derivó en apagones prolongados que impactaron tanto a hogares como a sectores productivos .
Las consecuencias económicas ya son medibles. Según estimaciones del Banco Central del Ecuador citadas en el análisis, las pérdidas por estos eventos alcanzaron aproximadamente USD 1.916 millones, equivalentes a cerca de dos puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) .
A nivel global, el cambio climático también es considerado un riesgo sistémico. Espacios como el Foro Económico Mundial han advertido que los eventos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad y la falta de acción climática están entre los principales riesgos a largo plazo. De hecho, cerca de la mitad de los riesgos globales identificados están relacionados con factores ambientales .
La evidencia científica respalda esta tendencia. Organismos internacionales han señalado que 2024 fue el año más cálido registrado, con temperaturas superiores a los niveles preindustriales, lo que incrementa la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos capaces de afectar infraestructura y servicios esenciales .
En América Latina, la situación es aún más compleja debido a la combinación de alta exposición climática, infraestructura vulnerable y limitaciones fiscales. Sin embargo, también se abren oportunidades en torno a la inversión en resiliencia y sostenibilidad, con iniciativas impulsadas por organismos multilaterales como CAF.
En el caso de Ecuador, el país ha avanzado en marcos normativos como la Ley Orgánica para la Gestión Integral del Riesgo de Desastres y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. No obstante, el informe señala que persisten desafíos en la implementación, especialmente en sistemas de alerta temprana, planificación territorial y capacidad de respuesta local .
El análisis concluye que el principal reto no es la falta de información, sino la capacidad de convertir los datos climáticos en decisiones concretas de inversión y planificación. En este contexto, el cambio climático se posiciona como un factor estructural que condiciona el desarrollo económico del país, más allá de eventos puntuales o emergencias.
