La zona arqueológica de Teotihuacán fue escenario de un hecho de violencia que ha conmocionado a nivel internacional. Un hombre armado abrió fuego desde la Pirámide de la Luna, provocando la muerte de al menos una persona y dejando varios heridos, en un evento que alteró una jornada turística habitual. El incidente ocurrió el 20 de abril, alrededor de las 11:30, generando pánico entre visitantes nacionales y extranjeros.
De acuerdo con reportes preliminares, el agresor disparó de forma indiscriminada desde una posición elevada, lo que aumentó el nivel de riesgo para quienes se encontraban en el sitio. Este tipo de ataques representa una grave vulneración a la seguridad en espacios patrimoniales de alto flujo turístico.
Reacción del Gobierno de México y activación de protocolos
La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó de forma inmediata, instruyendo al gabinete de seguridad a iniciar investigaciones exhaustivas. “El gobierno ya investiga lo sucedido y mantiene contacto con autoridades internacionales”, se informó oficialmente, debido a la presencia de víctimas extranjeras en el ataque.
La activación de protocolos de crisis incluyó coordinación entre fuerzas federales y autoridades locales, con el objetivo de garantizar atención médica a los heridos y resguardar la zona. Este despliegue institucional refleja la gravedad del incidente en uno de los principales destinos turísticos del país.
Víctimas, testigos y escenas de pánico
Entre las víctimas se confirmó la presencia de una ciudadana canadiense, lo que amplificó la repercusión internacional del caso. Testigos relataron momentos de angustia, describiendo cómo los visitantes intentaban resguardarse mientras se escuchaban detonaciones, según videos difundidos en redes sociales.
Frases como “¡Háblenle a la policía!” y “¡está loco ese cuate!” evidencian el nivel de desesperación vivido en el lugar. Las imágenes muestran a decenas de personas corriendo o lanzándose al suelo para evitar ser alcanzadas por los disparos, lo que configura una escena de crisis colectiva.
Perfil del agresor y cierre del incidente
El atacante, un hombre de mediana edad aún no identificado oficialmente, habría actuado en solitario y posteriormente se quitó la vida en el lugar, según informes de seguridad. Vestía ropa casual y cubría parcialmente su rostro, lo que dificulta su identificación inmediata.
El hecho reabre el debate sobre los mecanismos de seguridad en sitios patrimoniales de alta concurrencia, especialmente en contextos donde el turismo internacional es un eje económico relevante. La investigación continúa en curso, mientras las autoridades buscan esclarecer los móviles del ataque y prevenir futuros episodios similares.
