El caso de Kayley Boda, una joven de 22 años, ha generado preocupación internacional tras ser diagnosticada con cáncer de pulmón en etapa avanzada, luego de acudir en repetidas ocasiones a servicios médicos donde sus síntomas fueron atribuidos inicialmente a afecciones comunes.
Síntomas ignorados
Todo comenzó en enero de 2025, cuando la joven presentó tos persistente y expectoración inusual. A pesar de acudir al menos ocho veces a consulta, los médicos consideraron que se trataba de una infección respiratoria.
La situación cambió cuando empezó a toser sangre, lo que motivó exámenes más profundos, incluyendo radiografías que evidenciaron anomalías en uno de sus pulmones.
Diagnóstico tardío:
Durante el proceso, Boda se sometió a múltiples biopsias. Inicialmente, los especialistas descartaban la posibilidad de cáncer debido a su edad.
Sin embargo, los estudios confirmaron la presencia de cáncer de pulmón, que posteriormente avanzó de etapa 1 a etapa 3 tras detectar afectación en ganglios linfáticos.
La joven fue sometida a una cirugía para retirar parte de su pulmón derecho, seguida de un tratamiento de quimioterapia, que —según su testimonio— provocó fuertes efectos secundarios.
Recaída y estado actual
Tras recibir el alta médica en febrero, su estado volvió a complicarse semanas después. Un derrame pleural reveló la reaparición del cáncer, que progresó hasta etapa 4.
El 9 de abril, médicos le informaron que su expectativa de vida sería de aproximadamente 18 meses, una situación poco común en pacientes de su edad.
La joven vapeaba desde los 15 años:
Según relató la joven, comenzó a fumar en la adolescencia y posteriormente utilizó cigarrillos electrónicos de forma frecuente.
Aunque no se ha establecido una causa directa, los especialistas señalaron que el consumo de tabaco y vapeo podría haber influido en el desarrollo de la enfermedad.
Además, antes del diagnóstico presentó síntomas atípicos como erupciones cutáneas, que fueron tratadas inicialmente como otras afecciones sin éxito.
