En un operativo de control sanitario, la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) suspendió las operaciones de un laboratorio de cosméticos ubicado estratégicamente en la zona industrial de la autopista General Rumiñahui.
El establecimiento fabricaba artículos de higiene personal de uso masivo bajo condiciones que la autoridad calificó como un riesgo significativo para la salud pública.
Producción entre humedad y contaminación
Durante la inspección técnica, los agentes sanitarios hallaron un escenario alarmante. El laboratorio, encargado de elaborar shampoo, cremas corporales, jabón íntimo, vaselinas y quitaesmaltes, operaba en una infraestructura deteriorada.
Se detectaron paredes con humedad, pisos agrietados y equipos de producción con signos evidentes de corrosión y suciedad acumulada, factores que facilitan la proliferación de bacterias y la contaminación de los envases.
Además el lugar no contaba con registros de limpieza ni documentación de capacitación del personal, incumpliendo gravemente las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM).
¿Qué hallaron entre los productos?
Uno de los hallazgos más insólitos fue la contaminación cruzada. La planta no solo fabricaba cosméticos, sino que compartía sus áreas operativas con la elaboración de productos de higiene doméstica y el almacenamiento de alimento para animales. Esta falta de segregación, sumada a un manejo nulo de desechos peligrosos, comprometía la seguridad de cada lote producido.
Además, la trazabilidad de los productos era inexistente debido a materias primas sin identificar y recipientes expuestos al ambiente, presencia de productos caducados listos para ser procesados o distribuidos y almacenamiento deficiente con artículos en contacto directo con el suelo.

Ante la gravedad de las infracciones, Arcsa procedió con la clausura inmediata del recinto como medida preventiva, recordando a la ciudadanía la importancia de verificar las notificaciones sanitarias antes de adquirir productos de cuidado personal.
