Un turista español lucha por su vida tras ser atacado por un tiburón durante su luna de miel en las Maldivas, un hecho que ha generado alarma por las condiciones en las que ocurrió el incidente.
La víctima, identificada como Borja, es un médico ginecólogo originario de Alicante, quien había viajado al archipiélago junto a su esposa tras contraer matrimonio recientemente.
Ataque ocurrió en zona con presencia de tiburones
El hecho se registró cerca de Kooddoo, una isla del atolón Gaafu Alif, en un área conocida por la alta actividad de tiburones.
Según reportes, el turista formaba parte de un grupo que ingresó al mar en un punto cercano a una planta procesadora de pescado, lo que podría haber influido en la presencia de los animales en la zona.

Lesiones graves y evacuación de emergencia
El ataque provocó una grave hemorragia. El hombre fue trasladado inicialmente a un hospital local y posteriormente evacuado en helicóptero hacia la capital, Malé, donde permanece en una unidad de cuidados intensivos.
Debido a la gravedad de las heridas, los médicos tuvieron que amputarle una pierna.
Posibles causas bajo análisis
Informes locales apuntan a que la acumulación de desechos de pescado en la zona habría atraído a los tiburones, incrementando el riesgo para los turistas.
Una fuente citada en medios internacionales señaló que los animales podrían haber estado en un estado de alta actividad alimentaria al momento del incidente.
Denuncia por presunta negligencia
Tras el ataque, la esposa de la víctima presentó una queja formal contra la empresa que organizó la excursión, señalando posibles fallas en las medidas de seguridad.
Familiares del afectado han viajado a las Maldivas para acompañarlo mientras permanece en estado crítico.
Un destino bajo la lupa
Las Maldivas son un destino turístico reconocido a nivel mundial, especialmente para lunas de miel. Sin embargo, el caso ha reactivado el debate sobre los protocolos de seguridad en actividades acuáticas en zonas con presencia de fauna marina.
Aunque los ataques de tiburón son poco frecuentes, expertos advierten que ciertas condiciones, como la presencia de restos de alimentos en el agua, pueden alterar el comportamiento de estos animales.
