La muerte de una mujer en un centro de rehabilitación clandestino en el cantón Guano, provincia de Chimborazo, derivó en la clausura del establecimiento tras una intervención de las autoridades.
El hecho fue alertado inicialmente por la Policía Nacional, lo que motivó la inspección del sitio por parte de las entidades competentes.
Centro operaba sin permisos
Durante la intervención, se constató que el lugar no contaba con la autorización de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud (ACESS), requisito obligatorio para brindar tratamiento a personas con consumo problemático de alcohol y otras drogas.
La falta de este permiso ya configura una infracción grave dentro del sistema de control sanitario.
Condiciones críticas dentro del establecimiento
El equipo técnico evidenció múltiples irregularidades que comprometen la salud y seguridad de los pacientes.
Entre los hallazgos se identificaron:
- hacinamiento en las instalaciones
- almacenamiento inadecuado de alimentos
- mal manejo de desechos sanitarios
- medicamentos caducados que eran suministrados a los internos
- equipos de venoclisis usados y mal desechados
Estas condiciones reflejan un entorno sin garantías mínimas para la atención de personas en situación vulnerable.
Clausura y proceso sancionatorio
Tras la inspección, las autoridades dispusieron la clausura inmediata del centro como medida de protección.
Además, se elaboró un informe técnico que servirá de base para iniciar el proceso administrativo sancionatorio correspondiente.
Un problema recurrente
Los centros de rehabilitación clandestinos han sido señalados en reiteradas ocasiones por operar al margen de la ley, sin controles ni estándares adecuados, lo que expone a los pacientes a riesgos sanitarios y, en casos extremos, a situaciones fatales.
Este nuevo caso vuelve a poner en evidencia la necesidad de fortalecer los controles y garantizar que los espacios de tratamiento cumplan con las condiciones necesarias para proteger la vida de quienes buscan ayuda.
