En Guayaquil, salir a la calle puede sentirse distinto dependiendo del sector, incluso en un mismo día y bajo el mismo pronóstico. Mientras el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) advierte temperaturas entre 32 y 34 °C en la ciudad durante esta semana de abril, en algunas zonas la sensación térmica puede ser considerablemente mayor.
Detrás de esta diferencia está un fenómeno conocido como “isla de calor urbana”, que explica por qué ciertos puntos de la ciudad acumulan más calor que otros.
Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), las ciudades tienden a ser más calientes que sus alrededores debido a la concentración de superficies como asfalto, concreto y edificios, que absorben y retienen el calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche.
En Guayaquil, este fenómeno ha sido documentado en estudios locales. Una investigación de la Universidad de Guayaquil identificó diferencias de temperatura dentro de la misma ciudad de hasta 5,32 °C entre distintos puntos del centro urbano, especialmente en zonas con alta densidad de edificaciones y poca presencia de áreas verdes.
El estudio señala que “la zona central comercial de la ciudad de Guayaquil presenta características de isla de calor urbana debido a la presencia de edificios altos y falta de áreas verdes”, lo que favorece la acumulación de energía térmica en el entorno construido.
La investigación también detalla que espacios con predominio de hormigón, adoquines y asfalto, como el centro, presentan mayor acumulación de calor, mientras que la vegetación es limitada. En el área analizada, las zonas verdes representaban apenas el 1,76% del entorno, un factor que reduce la capacidad de enfriamiento natural.
Esto significa que no todos los sectores de Guayaquil experimentan el calor de la misma forma. Calles con poca sombra, alta circulación vehicular y edificaciones compactas pueden sentirse más sofocantes que otras áreas con mayor ventilación o presencia de árboles.
El World Resources Institute (WRI) advierte que este tipo de condiciones urbanas no solo incrementan la temperatura, sino que también agravan sus efectos en la salud, especialmente en contextos de alta humedad como el de la Costa ecuatoriana.
Además, el calor acumulado en estas superficies no desaparece al caer la noche. De acuerdo con expertos, los materiales urbanos liberan lentamente la energía térmica, lo que contribuye a que las temperaturas nocturnas se mantengan elevadas.
En una semana marcada por el aumento del calor en Guayaquil, el fenómeno de isla urbana permite entender por qué, más allá del pronóstico oficial, la experiencia térmica puede variar considerablemente dentro de la misma ciudad.