Ángel tenía cuatro años cuando murió en Comodoro Rivadavia, Argentina, tras haber regresado a vivir con su madre. Lo que inicialmente generó dudas, hoy toma un giro claro: la autopsia reveló indicios de violencia reiterada que marcan el rumbo de la investigación.

Autopsia revela múltiples lesiones
El informe preliminar del Cuerpo Forense de Chubut determinó que el menor presentaba múltiples traumatismos en la cabeza, producto de golpes repetidos.
Según los peritos, estas lesiones provocaron un edema cerebral hemorrágico que derivó en un deterioro progresivo de sus funciones neurológicas hasta causar un paro cardiorrespiratorio.

Golpes focalizados y daño interno
Uno de los hallazgos clave es que no se registraron fracturas en el cráneo. Sin embargo, los especialistas explicaron que cada impacto transmitió una fuerte energía al cerebro, generando daños internos acumulativos.

Además, se estableció que los golpes fueron reiterados y dirigidos a una zona específica, lo que evidencia un patrón de agresión sostenida y no un hecho aislado.
Detenciones y avance de la investigación
Con base en estos resultados, la justicia ordenó la detención de la madre del niño y su padrastro, quienes son considerados los principales sospechosos del caso.
El informe forense se ha convertido en una pieza clave para determinar responsabilidades en un hecho que ha sido calificado como de extrema gravedad.
El niño falleció tras ingresar al Hospital Regional con un paro cardiorespiratorio el pasado 5 de abril.
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Otras hipótesis bajo análisis
Los especialistas no descartan la existencia de un posible mecanismo de asfixia, aunque hasta el momento no se han encontrado signos visibles que lo confirmen. Esta línea de investigación continúa en análisis mientras avanzan las diligencias judiciales.
