La misión Artemis II culminó con éxito este viernes 10 de abril tras un impecable amerizaje en el Océano Pacífico, marcando un hito en la exploración espacial moderna. La cápsula Orion tocó el agua pasadas las 19:00 (hora Ecuador), cerrando una histórica travesía alrededor de la Luna. El mundo siguió EN VIVO uno de los momentos más críticos y espectaculares de la misión.
El momento clave del descenso fue el despliegue del sistema de paracaídas. La nave Orion activó una secuencia de 11 paracaídas que permitieron reducir su velocidad desde más de 480 km/h hasta aproximadamente 30 km/h, garantizando un amerizaje controlado y seguro. Esta fase fue fundamental para el éxito de la operación.
El reingreso a la atmósfera fue considerado el punto más peligroso de toda la misión. La cápsula enfrentó velocidades superiores a los 40.000 km/h y temperaturas que superaron los 2.500 °C, convirtiéndose en una auténtica “bola de fuego” al atravesar la atmósfera terrestre. El escudo térmico cumplió un papel decisivo.
Durante esta fase, se produjo un fenómeno conocido como estallido sónico. Este “boom sónico” ocurre cuando la nave supera la velocidad del sonido, generando una onda de choque que puede percibirse como un fuerte estruendo en tierra. En zonas del sur de California, algunos testigos reportaron haber sentido esta vibración.
La transición de velocidades hipersónicas a subsónicas ocurrió en cuestión de minutos. Este cambio brusco genera enormes presiones sobre la estructura de la nave y la tripulación, siendo una de las maniobras más complejas de toda la ingeniería aeroespacial. Cada segundo fue monitoreado por los equipos de la NASA.
Tras el amerizaje, los equipos de rescate de la Armada de Estados Unidos actuaron de inmediato. Helicópteros y embarcaciones especializadas aseguraron la cápsula y procedieron a la recuperación de los astronautas, completando con éxito una operación perfectamente coordinada. La misión llegó a su fin sin contratiempos.
