La música ecuatoriana vive un momento de profundo luto tras la partida de Gustavo Velásquez. El “Amo de la Cumbia” falleció el 6 de abril de 2026 luego de una dura batalla contra un cáncer agresivo, dejando un legado imborrable en la historia musical del país. Su voz, su estilo y sus canciones marcaron generaciones, consolidándolo como uno de los grandes exponentes de la cumbia andina.
La canción que definió su carrera: “Mi amigo el cóndor”
Entre su amplio repertorio, hay una canción que destaca por su impacto. “Mi amigo el cóndor” se convirtió en la obra más representativa de Gustavo Velásquez, llevándolo a escenarios internacionales y posicionándolo como embajador de la música ecuatoriana. Este tema fue interpretado en el Festival OTI de 1987 en Lisboa, donde obtuvo el segundo lugar.
Pero no fue la única pieza clave. Canciones como “El Aguajal”, “Violencia” y “Por qué llamar a eso amor” forman parte de su legado, reflejando su versatilidad entre lo romántico, lo social y lo popular. Cada una de estas obras construyó la identidad de un artista que conectó profundamente con su público.
De Quito al mundo: el sueño que se hizo realidad
Su historia comenzó en el Centro Histórico de Quito. Desde niño soñaba con estar en un escenario, vestido de gala y rodeado de aplausos, un sueño que años después se hizo realidad en escenarios internacionales como el Teatro Plaza de Queens en Nueva York.
El punto de inflexión llegó en 1967. Su ingreso a Don Medardo y sus Players marcó el inicio de una carrera brillante, donde su voz y carisma lo convirtieron en el cantante principal de una de las orquestas más importantes del país. Desde ahí, su proyección internacional fue imparable.
Último adiós: Quito despide a una leyenda
La despedida del artista ya tiene lugar confirmado. El velatorio de Gustavo Velásquez se realizará en el Camposanto Monte Olivo, en Quito, el 7 de abril desde las 09:00, donde familiares, amigos y seguidores podrán darle el último adiós.
Hoy, más allá de su partida, su música sigue viva. El legado de Gustavo Velásquez trasciende generaciones, y cada una de sus canciones, especialmente “Mi amigo el cóndor”, seguirá siendo un símbolo de identidad, emoción y orgullo ecuatoriano.
