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Hijo de Gustavo Velásquez: “Estamos con el corazón roto”

Ángel Velásquez habló sobre la pérdida del cantante y el legado que deja en Ecuador

La canción que más significó para Gustavo Velásquez.
La canción que más significó para Gustavo Velásquez. Captura de pantalla.

La música ecuatoriana atraviesa uno de sus momentos más dolorosos. Este lunes 6 de abril de 2026 falleció Gustavo Velásquez, una de las voces más representativas del género tropical en el país, a los 71 años.

El artista, cuya trayectoria se extendió por seis décadas, dejó una huella imborrable en la cultura musical ecuatoriana. Su voz, reconocida especialmente durante la época dorada de Don Medardo y sus Players, marcó generaciones y hoy se convierte en legado.

Velásquez enfrentó durante seis años un cáncer agresivo, enfermedad que finalmente apagó su vida, según se informó a través de un comunicado difundido en sus redes sociales.

Velorio de Gustavo Velásquez
Velorio de Gustavo Velásquez (Metro Ecuador)

Desde el velorio, su hijo, Ángel Velásquez, compartió un emotivo testimonio marcado por el dolor, pero también por el orgullo del legado que deja su padre.


“Estamos con el corazón roto, el alma destrozada, la familia ha sido muy duro para nosotros”, expresó.

Ángel recordó que, aunque la familia enfrentó durante seis años una dura batalla contra la enfermedad, la pérdida sigue siendo difícil de asimilar. “Uno nunca está preparado para estas cosas. Y peor para despedirle, no solamente a nuestro papá, sino a una figura del tamaño de él”, añadió.

Una carrera que marcó la historia musical del Ecuador

La trayectoria de Gustavo Velásquez es considerada una de las más importantes dentro de la música nacional. Inició su camino artístico desde muy joven, cuando se integró a la orquesta Don Medardo y sus Players con apenas 14 años.

Junto a la agrupación, liderada por el maestro Medardo Luzuriaga, construyó éxitos que trascendieron generaciones y se convirtieron en verdaderos himnos populares. Entre ellos destacan temas como Cumbia Chonera, El Aguacerito y Vuelve.

Además de su carrera musical, Velásquez también se formó como sociólogo y abogado, y logró llevar su talento a escenarios tanto nacionales como internacionales. Integró la orquesta desde 1967 y, en 1971, también formó parte de Los Hispanos, donde destacó con la interpretación de la canción Violencia.

Un legado que, según su hijo, es irrepetible

Durante su intervención, Ángel Velásquez destacó la magnitud del impacto artístico y cultural de su padre.

“El legado que él deja, la historia que él deja, los pininos que él abrió en la música, el proceso de construcción de identidad cultural del país, la identidad del Ecuador… es enorme”, afirmó.

Incluso fue enfático al señalar que su influencia no podrá ser superada: “Yo creo que no ha nacido ni nacerá nadie que pueda opacar ese legado y la voz que deja mi papá para generaciones”.

El artista acumuló cifras que reflejan su trascendencia. “60 años de trayectoria no lo cumple cualquiera… más de 1.200 canciones grabadas, más de 100 discos grabados”, recordó su hijo.

Además, resaltó una de las características más reconocibles del cantante: su voz. “No importa con la orquesta que haya estado, siempre cuando arrancaba la voz uno identificaba que era mi papá. El timbre de voz de él era único”.

“Siempre va a estar vivo en su música”

Ángel Velásquez también compartió una reflexión sobre cómo su padre permanecerá en la memoria colectiva.

“Siempre que haya alguien que escuche su música, que baile con su música, que llore con su música, que festeje con su música, él va a estar vivo siempre”, dijo.

En cuanto a su retiro, aseguró que el cantante logró cerrar su carrera como quería: “A él no le quedó pendiente nada”.

Explicó que su despedida de los escenarios se dio junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, en una gira especial. “Yo creo que esa fue la despedida que él hubiese querido y que él quiso, y lo hizo”.

Cantó hasta el final, pese a la enfermedad

Uno de los momentos más emotivos del testimonio fue cuando relató cómo su padre continuó cantando incluso en las etapas más avanzadas de su enfermedad.

“La enfermedad avanzó, pero nunca opacó la voz de él… el último año ya empezó a cantar sentadito… pero su voz siempre estuvo intacta”, señaló.

Incluso confesó que el artista tenía dudas sobre cómo sería recibido por el público en esas condiciones. Sin embargo, la respuesta fue contundente.

“Decía: ‘No sé si la gente me va a aceptar’. Pero el momento que se sentaba y abría la boca, la gente se le entregaba igual y se le entregaba más todavía”.

Velorio y misa abiertos al público

Sobre las honras fúnebres, Ángel Velásquez confirmó que el velorio y la misa están abiertos al público, respetando el vínculo que su padre tenía con sus seguidores.

“El velatorio es desde hoy… y el día de mañana es a las tres de la tarde la misa de honras aquí en Monteolivo”, indicó.

Los restos del artista están siendo velados en el Camposanto Monte Olivo, en el norte de Quito, en una jornada que permite el ingreso de quienes deseen despedirse.

Además, enfatizó que fue una decisión coherente con la vida del artista. “No podemos cerrar las puertas de la gente. Mi papá se debía a su público… No podemos negarle a la gente que venga a despedirle”.

“Los homenajes se los hizo en vida”

Consultado sobre posibles homenajes póstumos, el hijo del cantante fue claro al señalar que su padre ya recibió el reconocimiento necesario en vida.

“No creo que sería necesario un nuevo homenaje, porque los homenajes se los hizo en vida”, expresó.

Recordó que Gustavo Velásquez fue condecorado por distintas instituciones, tanto en Ecuador como en el extranjero, lo que considera suficiente reconocimiento a su trayectoria.

Un mensaje para sus seguidores

Finalmente, Ángel Velásquez dejó un mensaje directo a los fanáticos de su padre.

“No lo olvidemos, sigamos escuchando su música, sigamos disfrutando de su voz… Mientras eso siga, lo tendremos en nuestros corazones y lo tendremos vivo siempre”.

En medio del dolor, la familia despide a una de las voces más emblemáticas del país, mientras su música continúa resonando como parte de la memoria cultural del Ecuador.

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