La música ecuatoriana está de luto. Gustavo Velásquez, uno de los máximos exponentes de la cumbia andina, falleció este 6 de abril de 2026 tras enfrentar durante seis años una enfermedad oncológica agresiva.
Pero más allá de su legado musical, hay una faceta que marcó profundamente su vida: su amor incondicional por Sociedad Deportiva Aucas.
“Soy del Aucas desde los 5 años”
En una entrevista concedida en 2022 al programa No Ticias, Velásquez dejó en claro que su vínculo con el club no era circunstancial, sino parte de su identidad.
“Desde los 5 años”, recordó entre risas al ser consultado sobre su hinchaje.
Ese dato no es menor. A la misma edad en la que empezaba a cantar en teatros y programas de aficionados, también construía su pasión por el equipo oriental.
Entre la música y el fútbol: una vida paralela
Durante la conversación, el artista confesó que el fútbol también fue parte de su infancia.
“Nos pegábamos un fútbol en la calle… yo era Pozito”, relató, evocando a uno de los jugadores e ídolos de la época, Gonzalo Pozo Ripalda.
Sin embargo, fue la música la que terminó marcando su destino.
“El canto me sacó”, dijo con claridad, reconociendo el giro que tomó su vida.
Aun así, el fútbol nunca se fue. Se quedó como pasión, como identidad, como refugio.
La Caldera del Sur: su segundo escenario
Velásquez no ocultaba su emoción al hablar del estadio de Aucas.
Durante la entrevista, incluso bromeó sobre el nombre del escenario:
“Le dicen la caldera porque hierve cuando está el Aucas jugando”.
Para él, ese lugar no era solo una cancha. Era un espacio donde se vivía la misma intensidad que en sus conciertos: emoción, comunidad y pertenencia.
“Papá Aucas”: más que un equipo
El cantante también reflexionó sobre el significado social del club.
Explicó por qué Aucas es conocido como “Papá Aucas”, destacando su rol solidario con la gente:
“Había gente que tenía problemas… iban al Aucas y les ayudaban”.
Esa visión conecta directamente con la forma en que Velásquez entendía la música: como un puente con la gente, como una herramienta de cercanía.
El artista que también cantaba goles
En medio de la entrevista, su pasión se desbordaba. Incluso improvisó relatos y cánticos futboleros:
“Somos del Aucas… a donde tú vayas, con vos iré”.
Esa mezcla entre música y fútbol no era casual. Era la expresión más auténtica de su personalidad: popular, cercana y profundamente ecuatoriana.
Un legado que también se canta en la tribuna
Gustavo Velásquez (1954/1955 – 2026) no solo dejó huella en la música con éxitos como El Aguajal, Amor vuelve o Cumbia Chonera.
También dejó una imagen clara: la de un artista que nunca se desconectó de su gente, de su barrio, de sus pasiones.
Su amor por Aucas es parte de ese legado.
Hoy, mientras el país lo despide, no solo suenan sus canciones. También resuenan esos cánticos, esas historias y esa identidad que lo acompañaron toda la vida.
Porque Gustavo Velásquez no solo hizo bailar al Ecuador.
También lo vivió, lo sintió… y lo alentó desde la tribuna.
