El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, decretó un nuevo estado de excepción por 60 días para enfrentar al crimen organizado, una medida que incluye a ciudades clave como Quito y Guayaquil.
Sin embargo, una de las principales dudas ciudadanas es si esta decisión implica o no la implementación de un toque de queda.
¿Hay toque de queda en Quito y Guayaquil?
Hasta el momento, el nuevo estado de excepción no establece un toque de queda general en Quito ni en Guayaquil.
A diferencia de decretos anteriores —como el penúltimo, que sí incluyó restricciones nocturnas durante 15 días en provincias como Guayas—, la actual medida se enfoca en operativos de seguridad sin limitar directamente la movilidad en horarios específicos.
¿Qué implica el estado de excepción?
El decreto contempla la suspensión de derechos fundamentales, lo que permite a las autoridades aplicar medidas extraordinarias.
Entre ellas:
- Ingreso a domicilios sin orden judicial
- Intervención de comunicaciones
- Despliegue de Fuerzas Armadas junto a la Policía
Estas acciones buscan combatir a organizaciones criminales vinculadas principalmente al narcotráfico.
Provincias y ciudades afectadas
Las provincias bajo esta medida están ubicadas principalmente en la Costa ecuatoriana, donde se concentran las actividades de las organizaciones criminales.
Estas estructuras delictivas están vinculadas principalmente al narcotráfico, con el objetivo de enviar grandes cantidades de cocaína —producida en su mayoría en Colombia— hacia Europa y Estados Unidos.
- Manabí.
- Santa Elena.
- Los Ríos.
- El Oro.
- Pichincha (Quito)
- Guayas (Guayaquil)
- Esmeraldas.
- Santo Domingo de los Tsáchilas.
- Sucumbíos.
- Cantón La Maná (Cotopaxi).
- Cantón Las Naves (Bolívar).
- Cantón Echeandía (Bolívar).
- Cantón La Troncal (Cañar).
¿Por qué se tomó esta medida?
El Gobierno busca frenar la escalada de violencia que atraviesa Ecuador, considerada una de las más graves de la región.
Desde 2024, cuando Noboa declaró la “guerra” al crimen organizado, se han aplicado varios estados de excepción con diferentes alcances.
Pese a estas acciones, los índices de violencia han continuado en aumento, situando al país entre los más afectados de Latinoamérica en tasas de homicidios.
