Durante décadas, el imaginario popular en Ecuador y otros países de América Latina ha alimentado el temor de que las parejas que mantienen relaciones sexuales durante el Viernes Santo podrían quedar físicamente unidas por una supuesta intervención divina.
Sin embargo, lo que la tradición califica como “maldición”, la medicina lo identifica como un fenómeno clínico extremadamente inusual.
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¿Qué dice la ciencia? El fenómeno del 'Penis Captivus’
Desde el punto de vista médico, es imposible que el calendario litúrgico altere la anatomía humana. El fenómeno real se denomina penis captivus.
“Es un evento anecdótico en la literatura médica. La recomendación principal ante un episodio así es la calma. El estrés aumenta la tensión muscular; al relajarse, los músculos ceden y la situación se resuelve de forma natural", explica la Dra. Katherine Germán, ginecóloga.
La causa de que este fenómeno se de, según Germán, ocurre cuando los músculos del suelo pélvico (específicamente el elevador del ano) de la mujer se contraen de manera involuntaria y con una fuerza extrema durante el coito.
“Esta contracción comprime el pene de tal forma que la sangre queda atrapada, dificultando que la erección disminuya y, por tanto, impidiendo la separación inmediata”, explica la especialista.
Para el también ginecólogo Christian Unda, los casos de penis captivus no tienen relación con la fe, el pecado o el día de la semana. “Es una respuesta muscular física, similar a un calambre intenso o un tipo severo de vaginismo”, comparte.
¿Cómo se trata la condición?
Ambos médicos coinciden en que de presentarse un caso de penis captivus o como comúnmente se dice “quedarse pegados”, el tratamiento consistiría en: Llevar a los pacientes a la sala de emergencias, usar relajantes musculares. “Según las complicaciones se podría usar anestesia local o sedación suave para liberar la tensión pélvica”, comparte el Dr. Unda.
Casos documentados en el mundo
Aunque parezca una leyenda urbana, existen registros que confirman su existencia fuera de las fechas religiosas:
- El caso de 1979 (British Medical Journal): El Dr. Brendan Musgrave documentó un caso real en una isla británica, confirmando que, aunque raro, el fenómeno existe y requiere asistencia médica para relajar la musculatura de la paciente.
- Registro en Italia (2014): Una pareja en la región de Marcas tuvo que ser trasladada al hospital en ambulancia tras quedar unidos mientras estaban en el mar. El cambio de temperatura y el esfuerzo físico fueron señalados como posibles detonantes del espasmo.
En conclusión, para la ciencia el Viernes Santo no modifica la biología humana. Quedarse “pegados” es una posibilidad anatómica mínima ligada a condiciones musculares y no a un calendario de preceptos religiosos.
