Un hombre mayor en Estados Unidos perdió más de 8 millones de dólares tras ser víctima de una estafa en línea, en un caso que ahora genera un debate judicial sobre la responsabilidad de las entidades financieras.
Según se conoció, la víctima fue contactada por una persona que se presentó como una inversionista exitosa. Con el tiempo, logró ganarse su confianza y lo convenció de transferir grandes sumas de dinero hacia una supuesta oportunidad de inversión en el extranjero.
Estafa conocida como “pig butchering”
El caso responde a una modalidad de fraude conocida como “pig butchering”, en la que los delincuentes construyen una relación de confianza con la víctima —incluso con tintes románticos— para luego inducirla a realizar inversiones falsas.
Este tipo de estafa suele iniciar a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería y puede extenderse durante semanas o meses, mostrando ganancias ficticias para generar credibilidad antes de solicitar transferencias cada vez mayores.
Demanda contra el banco
Además de denunciar a los responsables del fraude, el afectado presentó una demanda contra el banco HSBC, al considerar que la entidad no detectó ni bloqueó las transferencias millonarias a tiempo.
Según el caso, las operaciones no coincidían con el historial financiero del cliente y presentaban señales de alerta que, a criterio de la denuncia, debieron ser identificadas por el sistema bancario.
Debate sobre responsabilidad
El caso ha generado atención pública, ya que pone sobre la mesa el rol de las instituciones financieras en la prevención de fraudes, incluso cuando las transacciones son autorizadas por los propios clientes.
También alerta sobre el crecimiento de este tipo de estafas digitales, que combinan manipulación emocional con engaños financieros.
