El Gobierno de Ecuador anunció nuevas medidas para reforzar los controles de bioseguridad en las Islas Galápagos, con el objetivo de evitar el ingreso de especies invasoras, una de las principales amenazas para este ecosistema único en el mundo.
La normativa fue oficializada mediante un acuerdo firmado por la ministra Inés Manzano Díaz y establece inspecciones obligatorias más estrictas para todas las aeronaves y embarcaciones que ingresen al archipiélago.
A partir de ahora, todas las unidades de transporte, ya sean comerciales, privadas o militares, deberán someterse a revisiones antes del desembarque de pasajeros o tripulación. Estas inspecciones estarán a cargo de la Agencia de Regulación y Control de la Bioseguridad y Cuarentena para Galápagos, que operará en los puertos y aeropuertos autorizados.
El tiempo de los controles dependerá del tipo de transporte. En el caso de los vuelos, las inspecciones podrían tomar entre 10 y 30 minutos. Para embarcaciones, el proceso puede extenderse entre 20 minutos y hasta dos horas, especialmente si se detectan posibles riesgos biológicos.
Además, la normativa obliga a los operadores a permitir el acceso completo a las unidades durante las inspecciones. También deberán presentar documentación que certifique que se han realizado procesos de desinfección y fumigación antes del ingreso al territorio insular.
Las autoridades también establecieron un esquema de coordinación entre distintas instituciones del Estado para garantizar que estos controles se apliquen sin afectar la operatividad del transporte. Sin embargo, se contemplan excepciones en casos de emergencia, como evacuaciones médicas o misiones de seguridad.
Las Islas Galápagos, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad, enfrentan riesgos constantes por la introducción de especies externas que pueden alterar su equilibrio ecológico. Según el Ministerio del Ambiente, estas especies invasoras representan una de las mayores amenazas para la biodiversidad del archipiélago.
En este contexto, el refuerzo de los controles busca prevenir impactos ambientales irreversibles, sin frenar el flujo de visitantes ni la conectividad con el territorio continental.
Las nuevas reglas forman parte de una estrategia más amplia para proteger uno de los ecosistemas más importantes del planeta, donde cada medida de control resulta clave para conservar su biodiversidad.
