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“No es venganza, es la realidad del país”: sobrina del padre Max, asesinado en Quito, se pronuncia en redes sociales

Caso del padre Maximiliano Estupiñán evidencia contradicciones entre versión policial y familiares.

“No es venganza, es la realidad del país”: sobrina del padre Max, asesinado en Quito, se pronuncia en redes sociales
“No es venganza, es la realidad del país”: sobrina del padre Max, asesinado en Quito, se pronuncia en redes sociales. Imágenes: Cortesía y captura de pantalla

La sobrina del padre Maximiliano José Estupiñán, asesinado en Quito el pasado 22 de marzo de 2026, rechazó la hipótesis de una supuesta venganza y aseguró que el crimen refleja la violencia que atraviesa el país.

Lidia Elizabeth Cordillo Estupiñán difundió un mensaje público en redes sociales en el que, además de agradecer el respaldo ciudadano, cuestionó las declaraciones de un uniformado que vinculó el caso con un posible ajuste de cuentas.

Contradicciones en el caso

El mayor Fabián Méndez, jefe del Grupo de Operaciones Motorizadas del Distrito Calderón, señaló que una de las líneas investigativas apunta a una “venganza”, al indicar que no existirían indicios de robo y que el ataque se habría cometido con un objeto contundente.

Según el oficial, cámaras de seguridad captaron a dos sujetos que salieron de la vivienda del sacerdote tras el crimen, ocurrido en una quinta privada en el sector de Chaquibamba, en la vía al Balcón. Las unidades investigativas analizan la ruta de escape para identificarlos.


Sin embargo, la versión policial es rechazada por la familia.

“Sí hubo robo. Se llevaron sus cosas y el dinero que él siempre tenía consigo”, afirmó María Helena Estupiñán, hermana del sacerdote, quien insistió en que del inmueble desaparecieron objetos personales como una laptop, un celular y dinero en efectivo.

“El asesinato no es una venganza”

En ese contexto, la sobrina del religioso fue enfática al cuestionar la narrativa oficial.

“El asesinato de mi tío no es una venganza. ¿De verdad creen que en Ecuador es necesario hacer algo para que te maten?”, expresó.

Además, criticó la idea de responsabilizar a las víctimas en hechos de violencia.

“¿De verdad creen que en el país más peligroso de América Latina no pueden matarte simplemente porque sí?”, agregó.

Un reflejo de la violencia en el país

Para la familia, el crimen no es un hecho aislado.

“Es una realidad donde no importa cuánta ayuda pidas, cuántas denuncias pongas o cuánto adviertas sobre robos y asaltos, porque no importa hasta que te matan”, señaló.

El cuerpo del sacerdote fue hallado al día siguiente del ataque, con graves heridas en el rostro y cráneo, tras haber sido agredido con un objeto contundente.

Pedido de verdad

La sobrina del sacerdote también hizo un llamado a las autoridades.

“Necesito la verdad, porque la verdad da libertad, no solo a una familia, sino a toda una comunidad que está sufriendo”, indicó.

Un mensaje más allá del rol religioso

En su pronunciamiento, destacó que la pérdida trasciende su condición de sacerdote.

“No duele porque era sacerdote, duele porque era una persona, porque era bueno, porque tenía vocación, porque ayudaba, porque era único”, expresó.

Recordó además aspectos personales como su forma de pensar, su vocación de servicio y detalles cotidianos que lo caracterizaban.

“No deberíamos acostumbrarnos a vivir así”

El caso, que se investiga como homicidio, continúa en etapa de indagación previa mientras las autoridades buscan a los responsables.

Para la familia, el crimen evidencia una problemática mayor.

“La muerte de mi tío es otra muestra de un país que cae en un abismo de violencia”, advirtió.

Y concluyó con un mensaje directo:“No es justo. No deberíamos acostumbrarnos a vivir así, porque merecemos más”.

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